1500. LA GUARDAESPALDAS
María José Ezquerra | Majojoja

Joder, ya estamos otra vez. Y es cada vez que suena esa maldita notificación me pongo de los nervios.
Yo solo me disponía a disfrutar de mi hora de la siesta, ese único momento en el que me despreocupo de ser su sombra y salvadora. A ver, que os pongo en contexto. Soy el increíble ángel de la guarda de una tía que la última vez que visitó a un maquillista para ponerse guapa y le preguntaron si era alérgica a algo, respondió que a las gambas.
Y no pasa nada, todos tenemos nuestros deslices de vez en cuando, pero a mí me deberían de dar un aumento o una beca en el psiquiatra. Y sí, me refiero a la maldita notificación de esa maldita app, porque he sufrido ansiedad en las 17 de las 20 citas Tinder que hemos tenido en el año. No quiero ser explícita, pero la última incluyó un velatorio y excremento (vosotros tenéis más imaginación que yo…).
Y aunque he temido por el despido en muchas ocasiones, si sin finiquito, os juro que he aprendido mucho de la tía. He aprendido a interferir cámaras de seguridad, a cambiar los líquidos de las botellas viejas sin nombre…Vamos, que al final del día me gradúo con honores mientras ella siga vivita y coleando.
En fin, volveré a mi siesta, que ante la duda o cualquier fallo siempre me quedará la oportunidad de culpar a Google y el historial de búsquedas de esta mujer.
¿Qué? ¿Otra notificación? Ah, es mi alarma para despertar. Sé que he tenido un sueño muy extraño, lo recuerdo poco, pero algo dentro de mi dice que elimine de una vez por todas Tinder.