1074. LA MANCHA
RAQUEL CORRALES UCAR | Kela

Atardecía un domingo más en la ciudad Foral. Era mediados de Marzo. Ya habían pasado los carnavales y nos aproximábamos vertiginosamente a Semana Santa.
Ascen estaba realmente enfadada. “¿Cómo podía haber fastidiado aquellos vaqueros tan caros?”.
No sabía que hacer en aquel momento, así que móvil en mano preguntó en su grupo de amigos:
– Buenas tardes chic@s. Oye, una cosita. ¿Cómo puedo quitar la marca de un boli de unos vaqueros azul claro?
– Pues con tipex- dijo Pedro el lumbreras.
– No hagas caso, lo mejor es que le hagas una raja en esa zona. Se llevan rotos nena- Raquel tardaba en escribir una eternidad, pero la idea era buena.
– ¿ Has probado con alcohol?- dijo Laura tímidamente.
– Es que me da cosa probar. Fueron muy caros. Necesito saber con certeza si quedará bien o no.
– Yo que tú los metía en Mistol durante media hora antes de lavarlos en la lavadora – Charo estaba decidida.
– ¿ Y tiene que ser Mistol? ¿ No puede ser Fairy?
La cosa ya tomaba un tono cachondeo bastante serio. En cuestión de tres minutos, todos los representantes del grupo tenían cientos de mensajes acumulados con el asunto de la mancha. Entre tanto, Raquel insistía:
– Bueno si no quieres rajarlos, pásame foto del rayajo del boli que te diseño un dibujo chulo chulo. Vas a ser la envidia Ascen. Nadie tendrá unos vaqueros iguales.
– Raquel, no lo veo ehh.
– Por cierto, ¿has dicho pantalones cortos? ¿a qué narices te compras en pleno marzo unos pantalones cortos?
– Cortos no. Claros, claros. Lee bien anda.
– Y ¿ con bicarbonato?.
– ¡Si ya son claros, con eso se quedará blancos, membrilla! – a Charo le ponía mala aquellas ideas de bombero jubilado- Permíteme que insista. Usando cualquier lavaplatos antes de introducirlos en la lavadora, te quedará de lujo.
Ascen estaba a punto de llorar, aunque no sabía muy bien si de la risa o del disgusto. La cosa no iba a mejor, así que decidió darse un respiro.
Apartó aquellos vaqueros en la silla del escritorio y puso a cargar su móvil. Pero de repente, aquello empezó a sonar, notificación tras notificación. ¡ Qué locura!
Abrió su app de mensajería:
– ¡Joder Ascen! Con el asunto de tus pantalones, casi incendio la cocina.
– Eso es que no eres realmente una mujer Raquel, porque que yo sepa vosotras hacéis más de dos cosas a la vez sin problema – replicaba Pedro . Tal vez estuviera enojado porque nadie tomó enserio lo del tipex.
– Bueno, vamos a ver, ¿hay que llamar a los bomberos? Mira que tú ,con tal de ver uno, haces cualquiera cosa.
En ese momento y sin previo aviso, una caída generalizada de las comunicaciones hizo imposible seguir con la conversación. Ascen intentó relajarse y poner la mente en blanco. Cosas del cerebro, en aquel espacio interior, asomando, poco a poco y de un color bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal, la mancha apareció.