La otra
Emma Canabal Arias | Emma C.A

1/5 - (1 voto)

¿Conoces ese sentimiento de plenitud, cuando todo es posible todavía?

Tienes 21 años y acabas de terminar los exámenes de la universidad, sales de fiesta y ves por primera vez al amor de tu vida. O por lo menos a un amor de una de tus vidas.



Tienes 21 años, es el día 9 de febrero y llueve. La piedra está mojada, de un resbalón casi te caes, alzas la mirada y te enamoras. Así de simple. Jugáis a los dardos en un bar y os dais un beso tan mojado como el suelo de la plaza. Dan las 5 y las 6 de la mañana y no paráis de hablar. Te decía que el fútbol era el opio del pueblo o algo así, ¿qué más da? Os vais a su casa de la mano como si llevarais ya dos meses saliendo. Os besáis en cada uno de los cientos de soportales. Os besáis, os tocáis, follais y la vida entera está empezando.



El día siguiente amanece gris cubierto de niebla y te parece el escenario de tu cuento. De camino a casa no paras de sonreirte, tienes clavados esos ojos grandes y raros. Te sientes cursi, eres cursi. Todo es como debería ser, ¿o no?



Oh oh, tenemos un problema: resulta que él tenía novia. En una esquina de su cuarto había una foto de ella y un perro. De pronto, eres la otra, eres lavable. Te preguntas y ahora, ¿qué? Le dices es mejor que no nos veamos, pero la ciudad es pequeña, vas a cualquier discoteca y ahí están sus ojos. No puedes evitarlo y caes una y otra vez. Ya estás enamorada, no puedes hacer nada.



Esta no debería ser tu historia de amor, pero lo es; él no debería ser para ti, pero lo es. No recuerdas en qué ocupabas tu días antes. Esto no puede acabar bien y a ti te da igual. Has tenido la peor y la mejor de las suertes. Cuando pisaste aquella plaza, ¿cómo ibas a saberlo? ¿Cómo ibas a saber que justo ahí entre el musgo y el alcohol derramado te iba cambiar la vida? Ibas a ser una joven universitaria enamorada por primera vez como tantas otras y de repente te convertiste en otra cosa. No sabes ni que nombre deberías usar para definirte, su amante tal vez. ¿Hubieras cambiado algo de haberlo sabido? ¿Hubieras cambiado de bar? ¿Te hubieras acercado a otro chico? ¿No habrías mirado a esos ojos? ¿Te habrías perdido esta primera vez?