152. LA PERSONA DEL TIEMPO
CELESTE JIMÉNEZ TEMPRANO | ENEIDA

Reconozco que mantengo un odio acentuado hacia la persona que presenta El Tiempo.
Restriega en tu televisor, casi de blanco y negro, cómo va a hacer en las Bahamas o en el mejor de los desiertos.
Y no, no es envidia.
Yo sólo digo que para yo saber qué tiempo va a hacer unos minutos después, me basta con mirar por la ventana
a las 6 de la mañana
y, preocupada,
rezar por las patatas y los tomates que planté.
¿Para qué?

Rural es mi pueblo, pero esta zona no cultiva estos alimentos.
Decidí hacerlo yo, pero, me está costando la vida que una producción considerable salga adelante.
Creo que en China también se plantan, el Corte Inglés decide venderlos y mis vecinos comprarlos.
Las raíces se me rompen.
Por eso, insisto, la función de emitir El Tiempo es para aquellos que no tienen que verlo por la ventana, sino que necesitan saberlo para programar qué
ropa llevar a su viaje
a Roma.

Si no viajas, no ves El Tiempo.
Yo miro por la ventana, observo a mis patatas, los tapo con un suave lona y vuelta a empezar.

«El programa de El Tiempo es para quienes viajan. El programa del tiempo es para quienes viajan», y así resuena mi cabeza cada vez que me cruzo por casualidad en el televisor a quien presenta.
No es envidia. Es una crítica al sistema. A nadie le importa ni mis tomates ni mis patatas. ¿Por qué no me ayudan con una subvención? O, ¿por qué no emiten un programa para aconsejar a autónomas rurales?
Reza en este texto algo que tampoco es victimismo.
Realidad sí es.
Y se le aporta más valor al tiempo del Benidorm y a que las copas sean más baratas.
Por eso existe el programa del tiempo, para que el empresario de turno pueda predecir cuántos litros de alcohol venderá esa noche.
Tampoco es un piquete hacia el sector del turismo,
ni tampoco quiero que se quede sin trabajo quien presenta el tiempo,
pero me duele que no mencionen que en la sierra
resaltan mis tomates y mis patatas
cuyo sabor te hará viajar
al centro del corazón de tu paladar
independientemente de que dentro de ti haga sol o llueva.