1205. LA PRETENDIDA ESTANCIA ANODINA
Felipe Muñoz Natera | Chelly

Empieza mi ayuno de dopamina. Mi procrastinación eficiente empieza apenas baje del tren. Es tarde, no vienen a recogerme. Mejor, así me voy directo a casa y no me cruzo con nadie… para qué dije nada!

– ¡Quillo Adri! ¿qué pasa pisha? Tú siguêh por ahí, ¿no?
– ¡Gitano! si tío, acabo de llegar y tiro pa casa que estoy reventao. Me quedo trêh díâh, te pego el toque y nôh ponemôh ar día.
– ¿Qué dise Adri?, nôh tomamôh una, ¿no?
– Jajaja, ¡qué vaaaaa tío! de verdad que êhtoy fatá pisha, yo te llamo ¿vale?
– Venga, mañana y pasao êhtoy libre y Juaqui y Andrés también. Nos vemôh ¿eh?
– Aro quillo. Enga, tiro.
– Adió.
– Deu.
El Gitano, el peor que me podía encontrar. Siempre con esas ganas en engolfamiento. Recuerdo cuando empezamos a llamarle Gitano, no tenía ni un duro y lo peló su hermana con la maquinilla de su perra Tripi. Cuando llegó a su casa parecía Camarón, con decir que la Tripi se meó del susto cuando lo vio entrar por la puerta.

Afffffú, por ahí viene el Mejía y todavía no he salido ni del parking de la estación.

– Adríiiii, pisha mía, dónde te metêh que no te veo lo menos hace dôh años.
– ¡Quillo Mejía! Si tío me fui a la ciudad a currar.
– Aro quillo, hâh triunfao. Aquí êhtá la cosa fatá. Yo he apadrinao a un chavá y es él el que me manda dinero.
– Ojú, Mejía tú siempre iguá cohone.
– Aro pisha. Quillo, ¿nôh tomamôh una no?
– No puedo tío, mi madre me êhtá êhperando y êhtoy tieso.
– Enga, una na’ mâh.
– Que nooooo. Te llamo estôh díâh
– Vaaaale pisha. Enga, nôh vemôh ¿eh?
– Siiiiii.

Mi nivel de stress no puede ser mayor ahora. No he pisado ni el paso de cebra de la estación y ya tengo que quedar con Gitano, Juaqui, André y Mejía. ¡Y eso que voy con mascarilla! Me voy a poner la gorra. Nooo, ¡no es verdad! ¿el del semáforo es el Ratón? Espero que no me vea, aunque éste huele juerga de lejos, mejor espero que pase, ¿pero qué hace? ¿me ha visto?, ¿viene para acá?

– Adri tíoooo!
– ¡Quillo Ratón! Qué alegría, ¿qué pasa compadre, cómo te va?
– Fatá quillo. He estado regulá ná mâh.
– ¿Y eso?
– Er médico el otro día me dijo que coma mâh sano, que haga deporte y que como musho dôh cigarritôh ar día.
– Joé macho, y ¿cómo lo llevâh?
– Lo que peor llevo, son lôh dôh cigarritoh al día, ¡porque yo no he fumao en mi vida!
– ¡Es verdad Ratón! (maldito Ratón, siempre me cuela el último chiste que ha escuchado pa’ despedirse). Venga Ratón, hablamôh…
– Quillo Adri, nos tomamôh una ¿no?
– Que va Ratón, de verdad, me tengo que ir. Te llamo estos díâh, ¿vale?
– Ok quillo, pero nôh vemôh ¿eh?
– No te preocupêh.

Bien, tras cinco minutos de llegar, adiós a mi pretendida estancia anodina en Cádiz.