LA PRIMERA CITA
Montse Villares | Camino Fuente

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LA PRIMERA CITA

Le duele. No se atreve a ir al médico; siente vergüenza. ¿Por qué no le habla Javi?

No se lo ha dicho a nadie. ¿A quién se lo iba a decir? Esperará a la tarde a ver si Javi contesta algunos de sus whatsapps. Comprueba cada cinco minutos los tics de los mensajes. Son de color gris; ni siquiera los ha abierto.

Durante semanas se han enviado mensajes y notas de voz. Es el único que la entiende. En el instituto se sienta sola en un rincón. Los compañeros se meten con ella porque lleva brackets; dicen que les salpica cuando habla. Les evita siempre que puede, pero hoy la han seguido a la biblioteca, su refugio. Allá todo el mundo tiene que guardar silencio; no pueden decirle nada. Ellos cuchichean. Ella rehuye la mirada; intenta concentrarse en la lectura. Uno se ha levantado, se acerca y le echa una botella de agua por encima fingiendo que es un accidente. Todo el mundo ríe. Ella grita “basta” por primera vez. La bibliotecaria los echa. También a ella.

Camina de regreso a casa con los cascos puestos, escuchando su lista de Spotify. No hay nadie. Se saca la ropa mojada. Tiene las bragas manchadas.

Todavía le duele abajo. Quiere charlar con Javi. No sabe por qué no le habla. Seguro que la confortaría. Escucha su última nota de voz. Es de hace dos días. Le decía que su voz era dulce como una cereza, que tenía ganas de conocerla, que irían despacio, que se encontrarían al día siguiente en el parque. Repasa mentalmente lo que sucedió después. Era la primera vez que quedaba con un chico. No durmió pensando qué se pondría, qué colonia, qué peinado; preguntándose qué sucedería: si la encontraría guapa o si saldría deprisa, si era cierto o si sería otra broma de los compañeros de clase.

Le duele mucho. No puede aguantar más.

La doctora le hace muchas preguntas. Sale peor que ha entrado. No. No quiere poner ninguna denuncia. Javi no quería hacerle daño. Ella no sabía y él era torpe. Ella quería dejarlo estar pero él quería demostrarle que sabía hacerlo mejor, a ella no le gustaba pero él quería que ella disfrutara, por eso lo hizo sin pararse en diferentes posiciones.

Camina con los cascos puestos, escuchando su lista de Spotify. No hay nadie en casa. Se echa sobre la cama y llora. No quiere ningún Javi más en su vida.