LA PRIMERA DE MUCHAS PRIMERAS VECES
SONIA FUNES MONZONIS | Master and Commander

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Después de la salida del útero materno al mundo, una de las entradas ¿triunfales? es la del colegio.

Aquella tarde, estaba en casa con mi bisabuelo esperando nerviosa la llegada de mama, antes de que entrara me lance a la barandilla de la escalera y tome el folleto que llevaba en las manos. Era amarillo y aparecía una niña, como aquellas de los recortables. El conjunto era pichi azul marino, camisa blanca, abrigo recto azul y lo mejor de todo… ¡sombrero¡, ¡llevaba sombrero¡. Pintaba bien el vestuario, acto seguido pase al conjunto deportivo. Todavía mejor, falda plisada Vichy, cuadraditos blancos y rojos, debajo un bombacho del mismo tejido, camisa blanca de manga abullonada, y cinturón elástico rojo, era más de lo que esperaba, pero de repente caí en la cuenta ¿y el bolso? Yo siempre llevaba uno con juguetitos y un monedero con algunas monedas preparadas para comprarme chucherías. Llame a mama a capitulo.

– Mama, aquí no sale ningún bolso, y yo quiero llevar uno ¿que vamos a hacer? Pregunté preocupada.

Mi mama era como el Espasa Calpe de la época, (hoy San Google) ella tenia respuesta para todo.

– Veras, ahora mas que un bolso, llevaras cartera, es un poco mas grande y podrás llevar, tranquila, déjame terminar, podrás llevar el monedero, y también las gafitas de sol, aparte de libretas y….

No oí nada mas, suficiente pensé, llevaba lo fundamental. Otra duda.

– Mama ¿y el sombrero? ¿ de que color sera? A mi me gusta….

– Tranquila, esta todo planeado, sera de parasisal.

Puse cara de no entender nada pensando que el sombrero se alejaba de mi vida.

– Como si fuera de paja cariño, ese color combina con todo y así no tendrás problema.

Eso es lo que pensaba ella, ¡que no tendría problema¡, ¡ya lo creo¡ pensé con escepticismo. Yo siempre llevaba sombreros blancos, ¿porque este cambio de color?, y ademas ¡sin consultarme¡

Días después me encontré una mañana sobre las nueve menos cuarto en un inmenso patio, ideal para jugar, pero en la puerta de entrada al edificio me esperaba una especie de cucaracha gigante, despues descubrí que era una monja, era inmensa y me separaba de mi mama por la fuerza bruta pero ¡ella no sabia con quien estaba jugando¡ saque mis defensas, las uñas y la empece a arañar. Acto seguido, empece a berrear deshecha en un mar de lagrimas al ver partir a mama, pero recuerdo entrar en un aula con mesas y sillas de colores. Me senté junto a una niña que no llevaba uniforme, sino un conjunto azul turquesa, mi color favorito, estábamos charlando cuando unos golpecitos en el cristal de la ventana me avisaban, mama se iba, la despedí con mi mejor sonrisa, estaba hablando con mi primera amiga mi primer día de clase y esto requería toda mi atención.