504. LA REVOLUCIÓN VEGANA
Lucía Fernández Sebastiá | LuciLuck

Al principio nuestra batalla no parecía ir a ninguna parte, éramos unos pocos veganos contra el especismo y el canibalismo animal. Sólo unos cuantos comprendían el sentido de nuestra lucha y se unían a una causa que, en aquellos tiempos, para la gran mayoría estaba perdida. Nunca nos rendimos, manifestación tras manifestación, advertíamos como poco a poco las calles se empequeñecían durante nuestras protestas. Era la muestra de que no estábamos solos.
Con gran constancia, volcado con la causa durante meses, y mis grandes dotes de orador, por fin conseguimos formar el que sería el primer partido político vegano de la historia. Nuestra escalada no fue fácil, muchos cayeron durante el arduo camino hacia el poder. Las movilizaciones cada vez eran más radicales. Durante meses cayeron puentes y ardieron calles. Al fin y al cabo, una revolución no es verdaderamente una revolución si no hay al menos un par de contenedores quemados. El movimiento culminó en 2001, cuando logramos llegar al parlamento, el salto a la Moncloa fue sólo cuestión de tiempo. Si me hubieran dicho por aquel entonces que hoy comer carne sería considerado un delito, y… ¡penado con la muerte! ¡por favor! ¡no me lo hubiera creído!
Ahora, erguido frente al espejo, ensayo mi discurso mientras anudo la corbata que luciré durante la gala de conmemoración por el 50 aniversario del Gran Levantamiento Vegano. Siento el aleteo de mil mariposas en el estómago. Repaso mentalmente los actos previstos para el día de hoy. Vuelven las mariposas. Primero el cóctel de bienvenida a todos aquellos héroes que lograron que hoy podamos alzar nuestras copas en señal de triunfo. A continuación, pronunciaré mi discurso, solemne, pero sencillo; triunfal, pero sensato; discreto, pero locuaz. Tras mi homilía todos nos reuniremos en el salón principal e iluminados bajo la gran araña de poliédricos cristales escucharemos nuestro himno, el nuevo símbolo nacional. Y tomando asiento alrededor una mesa repleta de deliciosos manjares: legumbres y ensaladas de todos los colores, panecillos con infinidad de semillas, ¡pescados!, ¡mariscos!, ¡viandas de todo tipo!, ¡cordero!, ¡lechón!, ¡cabrito! ¡asados y sin asar!, ¡muy hecho o en su punto!, ¡embutido y sin embutir!, ¡hasta crudos! … brindaremos con cava por el que fue nuestro gran éxito, el triunfo de: La Revolución Vegana.