LA SIMULACIÓN
JUAN SANTIAGO CABALLERO MEDINA | JOHN CABALLERO

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A Zaharia le llegó su hora. Un nefasto accidente aéreo durante un viaje de negocios.

Su despertar fue confuso. No percibía nada. Solo su mente parecía funcionar. Y fue ahí, donde escuchó la voz: “Llegó el momento de la verdad. La verdad sobre la gran mentira”.





Chișinău International Airport, Moldavia.



3:52 a.m. Zaharia estaba en la terminal.

Añoraba a su marido e hijos, pero estaba ilusionada con ese trabajo en Londres.

Tres horas de vuelo, pero tenía miedo a volar.

Una voz decía: «Pasagerii Wizz Air UK vă rugăm să mergeți la poarta 35».

Esa noche, Zaharia moriría. Era una sensación extraña. No estaba preparada para la verdad. ¿Lo estás tú?, ¿te ha dado alguna vez la sensación de que, tal vez, estos serían los últimos momentos?

Embarcó.

Tenía esa sensación que, a veces, aunque las probabilidades sean menores que en otros medios, tenía temor a un posible accidente. Se tranquilizó al pensar que el simple hecho de estar muy separada del suelo era lo que le producía esa desconfianza.

El avión despegó. Empezó a llover. Cada vez más. Y más lejos del suelo.

Turbulencias. Las caras de los otros viajeros pasaban de risa nerviosa a rostro de pánico.

El avión perdió el control.

Zaharia se maldijo por haber subido a ese avión. Iba a morir.

.

No llevaba el cinturón puesto. En una repentina bajada de unos cuantos metros de golpe, salió despedida hacia el techo. No quedó inconsciente, pero sí desorientada. Consiguió agarrarse al asiento y ponérselo.

Nunca pensó que una ruta tan corta, se topase con una tormenta tan fuerte. Llevaban un poco más de la mitad de camino, sobrevolando Alemania. ¿Qué más daba el lugar?

Desesperadamente, buscó su móvil para despedirse. Imposible teclear. Lo apretó con fuerza, como un amuleto.

Un ruido ensordecedor, gritos y caos. Las luces se encendían y apagaban.

Cerca de Bengendorf, el silencio se hizo en la mente de Zaharia y todo se volvió blanco.





Tumbada, llena de cables en la cabeza. Sudando y temblando. Convulsiones. Ritmo cardíaco a más de 200 pulsaciones. Situación vital extrema.

Quienes la rodeaban estudiaban su comportamiento.

Uno se acercó a ella y le conectó otro cable en el orificio.

Transferencia de datos en curso.

Abrió los ojos. Era una habitación blanca, con una potente luz. Miró alrededor y vio que la pared era un espejo. Se vio tumbada, desnuda, sin pelo, atada y llena de cables.

La transferencia de datos cesó y una lágrima recorrió su rostro. Dio su último suspiro.













Informe Z23QWR:

El sujeto ha actuado con normalidad. No ha podido superar la impresión de la opción decidida por este.

El sistema predictivo del sujeto indica premonición ante los hechos y poca seguridad.

Resolución positiva según estadística. Promedio mejorado en 80 %.



Transferencia Z23QWR:

Nunca fuiste quien creías que eras. Has sido un experimento, al igual que todos. Vuestro sistema de valores incluye morir dignamente. Ello, nos lleva a revelarte la verdad.

Tu vida no ha sido real, sino una simulación. Fin de tu existencia.