350. LA SOLUCIÓN
Gloria Mª Bosch Maza | VIRGINIA WORD

Por muchos wasaps y llamadas que reciba, por mucho que insistan mis amigas y familia no voy a salir de este agujero hasta que se solucionen mis problemas. Mi prima me gritó el otro día desde el exterior:
-¿Pero cómo vas a solucionarlos si no sales de aquí dentro?, como si estando fuera desaparecieran en un pispás.
Llevo años intentándolo y cada día se añaden más a la cola. Se ve que el boca-oreja entre ellos funciona. A los problemas les gusta juntarse. Uno solo no consigue desestabilizar a nadie pero muchos juntos son la leche, la fuerza que tienen. Cuando alguien confiesa a un amigo: “Tengo muchos problemas” es mucho más creíble y hasta da cierto prestigio que cuando le suelta: “Tengo un problemilla”. Esta frase suena ridícula. ¿Cómo se puede tener SOLO un problema?. ¿En qué cabeza cabe? Lo normal es tener más de dos o familia numerosa, sino no puedes provocar a nadie ni un mínimo de compasión o empatía. Hay que ser solidaria con la gente que tiene muchos problemas, tener uno es hasta provocativo y malicioso. Y para colmo y por lo que no paso es aquel que dice: “Yo no tengo ninguno” y lo dice con una sonrisa en los labios, como cachondeándose de ti, pobre mortal que no das abasto para ordenarlos a todos. ¿Cómo se atreve a decir algo así con la que ha caído y sigue cayendo?
Que no, que no, por mucho que insistan no salgo de este agujero hasta que mis problemas se vayan por donde han venido. A ver si algún día no dándoles cancha me dejan en paz y vuelvo a ser la que era, antes de ponerme en pie y dejar de gatear. Justo en ese momento, cuando todos celebraban mi alzamiento del suelo ya tuve mi primer tropiezo y hasta hoy.
A los problemas no hay que hacerles ni caso porque son insaciables. Ya me lo dijo mi terapeuta: “No hay que darles de comer porque se multiplican, coge el toro por los cuernos y toma una decisión” Y aquí estoy tan ricamente, tomándola.
Que he dicho que no salgo.