LA SUSTITUTA
Ana Carrion Fructuoso | Alma Moreno

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Desde que llegué aquí sentí una tristeza inmensa. Se ha quedado pegada a mi alma. Antes de mí hubo otra, mi alma lo siente. Yo soy la sustituta de la primera, nunca podré ser ella. Hay vacíos eternos.

Y aquí estoy, en esta cueva oscura y triste. La otra dejó este espacio lleno de dolor. Tengo una misión que cumplir. Ella es la dueña de la cueva, la que engendra vida y también muerte. Nunca podré cumplir su deseo, no se puede sustituir lo insustituible. No se puede ser más perfecta que lo soñado. Mi misión es una quimera.

No sé si llegaré a esa primera cita, no sé si naceré o moriré. Sigo creciendo cada día, hoy he sentido que puedo moverme mejor, tengo manos y pies. He escuchado el primer sonido, su corazón y el mío, latidos sincronizados que me calman.

Esta semana ha sido muy dura, el recuerdo de la perdida de la otra ha vuelto con fuerza. La he oído llorar, rezar para no perderme. Mi alma ya sabe que la otra era mi hermana, a la que nunca conoceré, a la que tengo que sustituir. Pasan unas semanas y vuelve la esperanza, ella está más tranquila, siento todo lo que ella siente.

Cada vez tengo menos espacio para moverme. Siento que se va a acercando el momento de salir. Es extraño, una parte de mí quiere salir de la cueva, otra quiere quedarse. Porque aqui ella lo hace todo por mí. Después yo querré hacerlo todo por ella.

Se acerca el momento, voy bajando por el canal de la vida. Una luz entra en la cueva, unas manos me cogen y me arrancan de ella. Me ponen encima de su pecho, ella me mira por primera vez. Yo la huelo por primera vez, aún no puedo ver. Me llevan a una caja caliente, todo es extraño, me siento perdida. Quiero volver a la cueva.

Han sido unas horas de desamparo y miedo, por fin me llevan con ella. La vuelvo a oler, mi alma necesita su amor. Ella la hará lo mejor que pueda. Yo seré la que quiera quitarle el dolor, necesitaré que esté bien. Y querré ser la mejor, para que deje de pensar en la que no nació. Siempre la buscará en mí y nunca la encontrará. Yo siempre seré la sustituta. Un amor inmenso y feroz nos acompañará siempre, desde esta primera cita que hoy hemos tenido. Yo he nacido después de la muerte de mi hermana. La culpa me acompañará siempre y el cordón invisible que nos une nos asfixiará a veces. Ella me acerca a su pecho, empiezo a succionar, este momento es perfecto.