248. LA VUELTA A CASA
Marta Rodríguez Sacristán | Brice

Era el día del cumpleaños de su hijo y habían decidido volver a casa para poder celebrarlo con él. A Paco le parecía extraño no haberse cruzado a ninguno de sus vecinos por el camino, pues al ser un pueblo pequeño siempre se cruzaban con alguien. Pero no le dio importancia y siguió conduciendo mientras su mujer Mariana le contaba por enésima vez las ganas que tenía de volver a ver su telenovela favorita, que como en la casa de la finca no tenían televisión llevaba más de dos meses sin poder verla. Al principio llamaba a Maricarmen, la vecina de al lado, pero había perdido el móvil hacía más de un mes.
―No te preocupes, mujer, si seguro que te enteras de todo igualmente.
Al llegar pueblo y aparcar el coche a las afueras, les extrañó mucho que un sábado a las once de la mañana no hubiese nadie por la calle. O eso pensaban hasta que al acercarse a la plaza vieron a Maricarmen. Pero le pasaba algo raro: llevaba la cabeza metida en una caja de plástico transparente.
―Uy, Maricarmen, ¿y eso que llevas en la cabeza? ―preguntó Mariana, pero al verla, Maricarmen salió corriendo―. ¿Qué le pasa?
―Yo qué sé, será alguna moda nueva de esas sin sentido ―dijo Paco sin darle importancia.
Mariana se encogió de hombros y siguió andando junto a su marido para ir a casa de su hijo.
Su tranquilidad duró poco, al girar la esquina vieron un hombre alto, con una armadura totalmente negra. Incluso la capa y el casco eran negros. Mariana soltó un grito agudo, escondiéndose detrás de Paco.
―¡Paco, haz algo, que nos atacan los extraterrestres! ―gritó Mariana, histérica.
―¿Pero no vez que solo ha venido a comprar el pan? ―le respondió Paco señalando las dos barras de pan que llevaba el hombre de la armadura.
―¿Y por qué viene a nuestro pueblo? Que se vaya a otro, yo no quiero tener gente tan rara por aquí.
―Si es que el pan de este pueblo es el mejor del país, deja que venga a comprarlo quien sea. ―Paco se quedó mirando al hombre vestido de negro―. Oye, tú me suenas de algo, ¿no te he visto en alguna película?
El hombre se echó a reír y se quitó el casco, descubriendo su cara. Resulta que era Juanito, el sobrino de Maricarmen. Ahora sin casco, podían verle el pelo y los ojos, pero también vieron que llevaba puesta una mascarilla azul. Eso les extrañó mucho.
De pronto se abrió una ventana y se asomó la madre de Juanito.
―Mira que te tengo dicho que no hagas el tonto con el disfraz, entra ya en casa.
―¿Y la mascarilla por qué es? ―le preguntó Paco preocupado―. ¿Es que estás enfermo?
―Todavía no, pero con el virus este hay que ir protegido ―respondió Juanito antes de entrar en casa.
Mariana y Paco se miraron sin entender nada y decidieron ir a ver las noticias antes de ver a su hijo.