700. LAS ENSEÑANZAS DE CONFUCIO
Enrique Rodríguez | Pozuelito

El Matriarcado es la forma más justa de sociedad, permeado de la sensibilidad femenina

CONFUCIO (551 a.C.- 479 a.C.)

El gilipollas de Confucio no tenía tres hijas adolescentes el muy mamón. Valiente ignorante.

ALBERT MORENO TERRICABRAS, (mi amigo, hoy, hablando por teléfono)

Érase una vez una aldea en la China en la que vivía una feliz familia, constituida por tres hermanas que cuidaban con esmero y devoción de sus padres.

Chin-Pon era la mayor. Abnegada y responsable, se caracterizaba por cepillarse al hijo del vecino cada noche siguiendo las consignas de Sun Tzu del arte de la guerra, que es el arte del engaño. Su nombre Chin-Pon, significaba “aquí donde acaba la música”.

Chu-Pon era la mediana. Pizpireta y chisporrotona, era la alegría de la casa. Se caracterizaba por las tremendas felaciones a las que sometía al hijo del vecino cada noche. Su nombre, Chu-Pon, significa “aquella que succiona con vehemencia y persevera con paciencia”.

Cha-Pon era la benjamina. Se caracterizaba por los discursos que pergeñaba mientras se beneficiaba al hijo del vecino cada noche. Su nombre significa “aquella que le da a la lengua sin parar”.

Y al lado de nuestras heroínas vivía un atractivo mozalbete, llamado Chu-Pao. Se caracterizaba por estar agotado cada día. Su nombre significa “aquel que necesita vitaminas”.

El sabio Confucio vivía austeramente y viajaba por las sendas recónditas y aldeas seculares del pueblo. Un señalado día, pasó por la puerta de los Pon, que eran los vecinos de los Pao.

Llamó a la humilde puerta de los Pon, vecinos de los Pao, con tres firmes toc, toc, toc. En un plis, se oyó la voz del patriarca de los Pon que, con firme voz, profirió: Va.
– “¿Quién perturba el Zen de los Pon, cuyo Ying habla al Yang que visita esta humilde morada de color esmeralda?
– Venerable Sr.Pon, soy el gran sabio Confucio, que en un tris voy de aldea en aldea, y zas, de Sen Tao a De Pie, las buenas gentes se paran a escuchar mis enseñanzas y me proveen de sabrosas sopas y rollitos nem Premium de diversos sabores.
– Sr. Confucio, mi esposo está sordo, pero pase por favor, pase, al menos él se ha librado de tremenda chapa con que nos ha deleitado, llena de sabiduría milenaria.

Al reclamo de la novedad del visitante, las chicas Pon se acercaron curiosas al gran sabio.

– En verdad hijas, sois como las piedras de jade, que refulgen más que los rayos que reflejan las sagradas aguas de las cataratas del río Mo Hao, donde los dragones van a reposar tras el viaje de la vida.
– Venerable Confucio, ¿nos ha traído algún regalo de la capital? ¿Cuál es la moda esta primavera en la Ciudad Prohibida? ¿Es verdad que la emperatriz ha prohibido el estampado en la seda Made in China?

Ante los expectantes ojos de las Pon, madre e hijas, Confucio se levantó con parsimonia. Con voz suave, pero firme, le musitó a su biógrafo, Tin Tachin,

– Tampoco hay que escribir todo al pie de la letra….la historia con lagunas y misterios, es más historia……