LAS LLAVES
ESTHER ARISTIETA ENCINAS | ITACA

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Cuando terminé la universidad me inscribí en la oficina de empleo. Dicen que nunca llaman, pero me llamaron.

Me preparé para mi primera entrevista de trabajo. Indagué en internet sobre posibles preguntas y mejores respuestas, elegí con cuidado la ropa que iba a ponerme, busque la línea y el horario de autobuses, información sobre la empresa ¡Me preparé a fondo!

Decidí ir con tiempo.

Cogí el bolso, las llaves, dinero… iba mentalmente repasando lo que necesitaba mientras salía de casa. ¡Carnet! Llevaba las llaves en la mano cuando me acordé de que el carnet estaba en la bolsa de deporte. Giré para impedir que la puerta se cerrase, nerviosa solté las llaves que cayeron al suelo, saqué la pierna para bloquear la puerta y al hacerlo di una patada a las llaves que se deslizaron por el descansillo hasta caer al vacío por debajo de la verja del ascensor. La puerta de casa se cerró detrás de mí dejándome perpleja en la escalera.

No tenía carnet, no tenía llaves.

Evalué la situación. Si el ascensor estaba más arriba las llaves habían caído al fondo del hueco. Tendría que buscar a la administradora para bloquear el ascensor en un piso superior y después saltar desde el portal al fondo. No era muy alto. Podría fácilmente trepar de nuevo. Pero si estaba más abajo las llaves habrían caído en el techo del ascensor. Podría saltar aun a riesgo de partirme la crisma pero no podría volver desde allí a la escalera.

El ascensor estaba en el portal.

De pronto oí a mi vecina de arriba salir con su perrita. Subí de tres en tres las escaleras llamándole. Llegué con la lengua fuera y jadeando traté de explicarle la situación. Al principio no me entendía. Fui poco a poco recobrando el aliento. Le conté lo sucedido y le expuse la única forma de recuperar mis llaves que en el breve tramo de escaleras que subí, con deuda de oxigeno en el cerebro, se me había ocurrido:

-Bloqueamos el ascensor,(única manera de poder abrir la puerta del piso superior), bajamos a Lola ( así se llamaba la perrita) en una cesta, le pedimos que coja las llaves, que vuelva a la cesta, la subimos y ¡Recupero mis llaves!.

Mi vecina me miraba con cara de sorpresa. Entendí que no quería poner a Lola en peligro.

-¿Cuántas llaves tienes ahí? preguntó

-La de casa y la del portal.

-¿Y por qué no abres con el juego que me dejaste el verano pasado cuando te fuiste de vacaciones?¿No te acuerdas? Por si pasaba algo. Las tengo aquí mismo dijo dando media vuelta y entrando en su casa en busca de mis llaves.

No recuerdo nada de la entrevista.

Desde aquel día Lola me mira recelosa y gruñe cuando me ve.