329. LECCIONES DE LENGUA
JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ MARTÍNEZ | FERNANDITO

LECCIONES DE LENGUA
La escalera me da miedo. Fernandito se cayó bajando y se mordió la lengua. La punta quedó en el descansillo y se llenó de pelusa, su padre la recogió, la guardó en hielo y fueron en taxi al hospital a toda prisa sacando un pañuelo lleno de sangre por la ventanilla. Dice la madre de Fernandito que le pusieron veinte puntos para pegársela. Fernandito me la enseñó nada más llegar de urgencias y la tenía como un boniato, toda hinchada y con hilos negros llenos de nudos. Dice la madre de Fernandito que cuando se le cure la herida hablará como antes, pero yo no me lo creo. Mi amigo, ahora, cuando habla, me da mucha risa. Yo no quiero reírme para no molestarle, pero no puedo evitarlo. La otra tarde, jugando en su casa, hasta su hermana pequeña se meó al oírle.
—¡No zé lo que oz hace tanta gracia! —dijo Fernandito molesto y, al escucharlo, nos vino otra carcajada.
A Fernandito también le han operado la cola. Dice mi madre que a mí también me tienen que hacer la fimosis. La madre de Fernandito está muy orgullosa del pene de Fernandito. La otra tarde la escuché hablar con mi madre desde el descansillo y decía que a Fernandito le había crecido mucho desde que le operaron, que ya casi lo tenía tan grande como su padre.
A mí me dan mucho miedo los médicos, tanto como la escalera, así que me quedo aquí quieto, que no quiero que nadie me toque la lengua y mucho menos la cola, aunque no me crezca tanto como a Fernandito.