Llevas mi vida entera
TAMARA ACOSTA DIAZ | Lunática

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Sinopsis: Llevo tanto tiempo imaginando este momento. Tanto tiempo deseando ver el rostro que aparece en todos mis sueños. Encontrarme con quien me ha regalado durante meses su dedicación y su cariño. Todavía no te conozco, pero eso pronto va a cambiar; pronto voy a saber de quién es este aire que respiro, de quien es este hogar. Aun sin haberte visto, ya sé cómo eres: eres tierna, te gusta cantar bajito y ver películas románticas. Te gusta la música clásica y darte baños relajantes. Aún sin haberte visto, se que eres la más bonita. Y sé que me vas a cuidar como nadie. Puedo sentir el hilo invisible que une nuestras almas, y la sangre que bombea en nuestros corazones. Llevo tu corazón, lo llevo en mi corazón. Y tú llevas mi vida entera. Tengo miedo de no ser lo que esperas, aún así estoy seguro de que me querrás sin condiciones. Te he oído decirlo, o tal vez pensarlo, pero te he oído. Ojalá lo sea. Sea todo lo que mereces, sea todo lo que quieras que sea. Porque estoy en deuda contigo. Tú me has dado una oportunidad, tú has hecho esto posible, y sin ti, yo no existiría. Prometo quererte siempre, besar tus mejillas, y acariciar cada uno de los lunares, esos que compartimos. Yo también quiero cuidar de ti, hacerte tan feliz como tú me haces a mí. Qué ganas tengo de conocerte, no te haces una idea. Sé que tú a mi también y aunque sea un poco pronto, yo ya no puedo aguantar más. Ojalá te guste tanto como en las imágenes. Hoy es el día, estoy preparado. Salgo a la luz y te busco, te siento cada vez más cerca. Oigo tu respiración, más agitada que nunca. Al principio, me cogen unos brazos que no son los tuyos, y mientras me envuelven en algo suave, sin querer empiezo a llorar; aunque no sé si es de miedo o de felicidad. Porque por fin voy a conocerte. A ti. Ahora me sostienen unas manos cálidas, y enseguida me doy cuenta de que estas sí son las tuyas; esta sí eres tú. Podría reconocerte entre un millón; tu olor es inconfundible. Apoyas con suavidad mi cabeza sobre tu pecho y escucho el sonido de tu corazón que se acompasa con el mío. Una de tus lágrimas cae sobre mi hombro; perdona por haberte hecho llorar a ti también. Te siento todavía más cerca que cuando estaba dentro tuya. Ahora puedo tocar tu suave piel con mi piel y agarrarte fuerte de la mano. Busco tu mirada, y cuando se encuentra con la mía, una inmensa paz envuelve todo mi ser. Nunca me había sentido tan bien. Tus ojos me hablan; me dicen que me aman; y yo puedo, sin ninguna duda afirmar, que el amor a primera vista, sí existe de verdad.