958. LO NUNCA VISTO
RICARDO REYES MATAS | Ricardo Reyes

¡Estoy harta de calamares! ¡Siempre lo mismo, estoy muy quemada! ¡Y encima la campana extractora siempre con malos humos!, grita el aceite de la freidora. El calamar responde: ¡No me fastidies que yo siempre acabo “empanao”! además soy la estrella del bar, sin mí esto se hunde. Menos aires calamar que si no fuera por una freidora como yo no saldrías tan guapo. Mira que graciosa, le responde la patata, ¡si tú estás aquí enchufada! Por tu culpa jubilaron a la sartén. ¿Y eso quien te lo ha dicho? La oreja que se entera de todo. ¡¿La oreja?! Si esa solo piensa en acostarse con la guindilla. Esa es la oreja picantona, yo digo la oreja de toda la vida. ¡Una de callos! ¡Oído cocina! Mira ya han pedido otra de callos, con lo feos que son, te van a quitar el protagonismo calamar. Mira patata no me hagas hablar. ¿Qué tienes que hablar tú de mí? Pues muchas cositas que yo me sé. ¡¿Cómo qué?! Pues que te juntas mucho con el chorizo y el cerdo para que te pidan más, por no hablar de los huevos rotos que te pones encima para parecer más sexy. ¡Queréis dejar de pelearos! Grita el surtidor de cerveza. Mirad que mala cara se os está poniendo, luego os quejáis si os devuelven los clientes porque no estáis buenos. Aprended de mí, que soy el que más caña da. Y siempre me llevo bien con todos vosotros ¿o no? Y me da igual que salgáis conmigo siendo tapa o ración. Lo que pasa es que siempre estáis pensando en vosotros mismos, ser buenos individualmente está muy bien, pero tenéis que aprender que también se trabaja en equipo, mirad la ensaladilla, la paella, la vinagreta, ¡¿Eh aceite?! A mí me pasaba igual, siempre me peleaba con el vino, él decía que tenía más categoría que yo, hasta que la limonada y la gaseosa nos pusieron las cosas claras. Lo importante es que todos estamos en el mismo bar y tenemos que estar unidos para que esos seres tan raros nos coman con la mirada, nos pidan, les hagamos disfrutar y que hagan ese ruido tan extraño que hacen “uhhhhh qué rico”, y no paremos de oír “¡marchando, marchando!” Somos compañeros y nos pasamos la vida juntos, que solo se vive una vez, y que mejor manera de vivir que haciendo disfrutar a los demás. Mirad acaba de entrar una mesa de ocho, ¡Yo le voy a meter caña! ¿¡Me acompañáis dándolo todo!? Todos responden: Siiiiiiiiiiiii, y el calamar le dice a la patata: si es que lo que no se arregle en un bar con una buena cerveza……