131. LOS 30 SON LOS NUEVOS 20
Eva Ribelles Manzanet | Evi

Hace años vi un anuncio que me sirvió de inspiración para escribir mi propio libro. El anuncio decía que volver con tu ex era como ver un partido de fútbol en diferido, lo puedes disfrutar igual, pero ya sabes como va a acabar. Quería ponerme en contacto con los que habían sido mis ex y ver como sería volver con ellos; pero entre los exámenes y la pereza que me daba volver a verles lo fui dejando pasar. Ahora, que con mis 30 años tengo claro que son los únicos que me podrían soportar, dos de ellos están casados y el otro ha salido del armario; así que tendré que hablaros de otras cosas.

Me llamo Marta, y lo único que se del amor, es que lo suplo con manías. Siempre pongo el despertador en horas cuyos números sumen 10, porque pienso que así tendré un día redondo, aunque debo decir, spoiler, que no funciona. Tengo el armario ordenado por colores, las especias por orden alfabético y los geles y champús a la altura de lo que van a lavar, arriba el champú, en el medio el gel y abajo…. el chilly.

Mi trabajo o, más bien, como acabé teniendo mi trabajo es una historia bastante irónica de mi vida; empecé como teleoperadora en una empresa cuya veracidad ponía en duda vendiendo seguros para el hogar, hasta que, un día, dejé de hablar y empecé a escuchar, y así me fui creando mis propios clientes para lo que es ahora “Llama Lucho que yo te escucho” ¿Qué pasa? Soy psicóloga no especialista en marketing. Así que me paso las mañanas acompañando a la gente en sus problemas, muchas veces solo necesitamos decirlo en voz alta para encontrar nosotros mismos la solución.

El caso es que os cuento esto porque necesito saber vuestra opinión. El otro día me llamó una mujer diciéndome que está preocupada por su hija la mayor y no sabe como abrirle los ojos ya que siempre acaban discutiendo. Me contó que la pequeña ya esta casada, es funcionaria y acaba de dar la entrada para un piso; mientras que la otra sigue viviendo en un piso compartido y, cuando sacan el tema de tener hijos, le dice que va a adoptar otro gato. Dice que le da miedo que luego se arrepienta de haber llegado tarde a construirse una vida. Mi pregunta es, ¿creéis que debo dejar que la señora siga desahogándose o le digo a mi madre que he montado mi propia empresa de psicología?