LOS EXTREMOS
Beatriz Vidal Huidobro | Jane Eyre

Votar

Cuando vi que no te gustaba el café, supe que iba a salir mal. Fue la primera bandera roja que izaste delante de mis ojos. Bebías ese té japonés de precio desorbitado mientras ibas desplegando, desordenadas, historias de ese mundo raro en el que vivías. Tenía que haberme dado cuenta en ese momento, de que no íbamos a encajar y haber puesto fin a la cita antes de que siguieras hablando. Pero me acordé de aquello de que los extremos se atraen y te propuse ir a cenar, vaya a ser que fuera cierto. Unas horas después, en mi casa, mirabas con curiosidad mi colección perfectamente ordenada de cafeteras de diseño. Ignoré las señales y deseé, viéndote, que el otro refrán fuera también verdad, y que los extremos se tocasen.