1245. LOS NUEVOS REALITIES
Enric Lloveras | Ric

—Tengo una buena idea.—dice Borja, jefe de nuevos proyectos de Catorce TV—Pillamos a un tipo feo, gordo y bruto y le convertimos en un cisne. El patito feo siempre ha funcionado. Le ponemos a dieta, le pasamos por un cirujano plástico y le educamos. Evitamos que se tire pedos, eructos y que haga mondongos con los mocos. Le vestimos con elegancia. Si hace falta llenamos la pantalla de sangre y carne para mostrar una liposucción.
Borja era un payaso con toda la dentadura cuyo pelo engominado habría resistido tirarse por una catarata. El comité de programas se completaba con un psicópata (el director) y un tipo sin escrúpulos (el jefe de audiencias ).
El director de la cadena tomó la palabra:
—Lo del patito feo me parece bien pero a mí me gusta más lo de dar autopsias en directo. Los muertos no pueden demandarte.
—Tenemos que hacer realities que estén al límite. Por ejemplo, un rider lleva pizzas a la habitación de un hotel donde se encuentra con un cadáver. En ese momento irrumpen unos policías falsos que le detienen por asesinato. Su cara de pánico subiría la audiencia—terció el jefe de audiencias.
—Tenemos que ser prudentes —intervino el director—. Ya tuvimos problemas cuando metimos a aquel concursante en una piscina con cuatrocientas ratas y le dio un infarto.
—Sí, jefe, pero no podemos ir de tímidos. En Rusia los concursantes atraviesan casas en llamas o se enfrentan con un boxeador profesional que les deja inconscientes. Y lo petan en audiencia—volvió a intervenir el jefe de audiencias.
—¿Visteis lo de ayer en la competencia, no?—intervino el de nuevos proyectos—. El programa de los que luchaban montados en sillas de oficina. Lo más gracioso fueron los martillazos en los testículos que se llevaron todos. Dos de ellos acabaron en urgencias.
—A ver, no perdamos el norte. Un éxito en Estados Unidos, ahora mismo, es el concurso Gana la carta verde en el que seis concursantes comen cucarachas vivas, atrapan cerdos untados en manteca o se cuelgan a doscientos metros de altura para limpiar cristales.
El asesor jurídico de la cadena de televisión habló, mientras se removía inquieto en la silla:
—Ya sé que la audiencia es lo primero pero no paro de ir a los juzgados. Este año pagamos medio millón de euros al que perdió media oreja cuando sostenía con ella una bola de metal de cincuenta kilos.
—Vamos terminando —tomó la palabra el director—. Haremos lo que comentamos la semana pasada. Seleccionamos a un tipo para que haga guardia frente a un hotel de citas para sorprender a su esposa con su amante y les pega a continuación una paliza ante las cámaras. Yo mismo iré a la primera grabación mañana.
Lo que no se esperaba el director era que la primera pareja que salió del apartamento fuera su mujer acompañada de un musculitos sin sesos, antiguo mister España, que ahora presentaba un concurso en Catorce TV.