358. LUGARES COMUNES
BORJA CRUZ RAMÍREZ | ROBERTO MAPACHE

It’s a Trap!!
ALMIRANTE ACKBAR
Star Wars: Episodio VI

Me dejó un jueves de enero.
Todo el finde lloriqueando en mi nueva cama, un futón digno de un faquir.
Tócate los huevos, Blue Monday. ¿Qué coño es eso? La canción de New Order. Sí, y el lunes más deprimente del año. Mátame camión. Todos los días son iguales. Mirar páginas de empleo como el que no ve el puto dinosaurio en El Ojo Mágico, escuchar a Ferreras con la música épica del Señor de los Anillos –no sabes si defender Rohan o ahorcarte de un poste– y evidentemente, ver porno.
Añoraba el calor de una cucharita bien hecha, mi brazo dormido por servir de almohada, no por sujetar el móvil mientras que con la otra mano pues eso.
Me sentía muy solo.

Quedo con mi Doctor Sociólogo, necesito soporte vital. Empieza la terapia hablando del retorno de Saturno. ¿Qué pollas? ¿Astrología?.

–Cucha primo. La Crisis de los 29, Saturno vuelve a la posición del momento en que naciste, una ruptura con tu Yo joven. Estás maduro, afrontar cambios parece difícil, no tiene que ser malo del todo –me aferro a un clavo ardiendo, tampoco lo compro del todo, aunque algo consuela.

–No me veo saliendo de ligoteo.
–¡Bájate Tinder! Estoy chateando con una. Parecía cosa seria pero me está vacilando, le he dado puerta, aún así pasas el rato –mi ex y sus amigas lo utilizaban para reírse de parguelas como yo, con la misma cara de higo chumbo.

Cauto, abro otra cuenta de Facebook, vaya que todo el mundo sepa que estoy ahí. Tres fotos, que no salga con cara escroto. Que no parezca un depredador sexual. Escojo la única en la que salgo bien jugando a rugby, en el resto parezco consumidor de droga caníbal.
La descripción mejor escueta. Sociólogo, deportista, literatura, menudo, fraude.

Catálogo de mujeres en scroll, fascinante. La mayoría demasiado buenorras, soy realista. Normalcore4ever. Soy un romántico. Me cago en Machu Picchu, en tu tabla de surf y en tus jodidos lugares comunes: viajar, comida japonesa, festivales. No tengo un chavo para hacer ninguna de esas cosas. Luego están las oligofrénicas con más etiquetas y emoticonos que chapas tiene la chupa de un punki malasañero de 16 años.
En fin, ¿Quién soy yo para juzgar?
Revisaba Tinder diariamente, agotaba existencias. Pasó una eternidad hasta mi primer match, creo que fue un accidente, pues como vino se fue. Corazón roto, esta vez un ente impersonal, una foto. Me recompuse con el segundo match. ¿Qué coño hay que hacer? Chatear, qué vergüenza. Desaparece. Le voy pillando el puntillo.

Un viernes en el que no tenía mejor plan que ver series en alguna web pirata, tirado en el futón del averno, masturbarme y fumar canelos.
«It’s a Match!»–acicálate Puto.

Me dio de cenar y acabamos en su cama. Fruto de la pasión carnal me pidió que se lo dejase todo dentro, como buen soldado, no cuestiono órdenes.

–Ayer te corriste dentro de mi, tengo que tomarme la pastilla, necesito que me cuides unos días.