795. MALA MADRE
EVA ARIZA GUTIERREZ | BLANDA

No parecía cosa de risa, pero cuando los vi salir del agua bramando con los brazos extendidos como queriendo colgarse de alguna liana imaginaria, desencajados y con los ojos tomándole la delantera a los pies, no pude reprimir una carcajada tras otra, aún sin saber que monstruosidad había provocado aquella huida desesperada. Como paraguas plegados después de un buen aguacero, subieron los ocho escalones del porche en dos zancadas y se colaron en la cocina surfeando sobre olas de terrazo, cerrando la puerta tras ellos y dejándome fuera sin saber adonde acudir primero. Parecían dos dibujos animados al estilo Tom y Jerry . Sujetándome la barriga en los últimos estertores de la risa, me asomé despacio hasta el borde de la piscina y allí estaba, esbelta, elegante, contoneándose perezosa desafiando al sol altivo del mediodía.