Match
Inocencio Javier Hernández Pérez | Salvatore Curtis

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Todo empieza con un «match». Quedamos en el Médico de los móviles. Un local donde arreglan teléfonos móviles. Puro romanticismo del siglo XXI.

-¿Cómo sabes que estás enamorado?

-Hace unos años, puede que cuatro amaneceres atrás, te habría dicho: <>. Me equivocaba. Sabes, tienes la súbita y desgarradora certeza de que estás enamorado cuando imaginas el último día del mundo, en plan apocalipsis “supermegadestructordelahostia”, y piensas en esa persona con la que compartirías los tiernos y desentonados suspiros de la derrota definitiva. También cuando escuchas Yolanda, de Milanés, y esa persona no se llama Yolanda ni se parece a Yolanda pero es Yolanda como el alba es amanecer A decir verdad, todas las canciones hablan de Yolanda y los Reyes Magos son las personas «playlist» (forman parte de la banda sonora de tu piel de gallina). No sé, es como parar de repente, sin saber por qué, detenerse; bajo la lluvia. Pensar que nunca te has mojado, de verdad, empaparse de todas las cosas buenas de la vida hasta confundir tus zapatos con esponjas o tu corazón con la fuente de la eterna juventud. Mojarse el culo por lapas, de toda la vida. Imagina un olor que reuniera la esencia misma de cada estación. Y que pudieras elevar su fragancia, disparar su aroma a bocajarro, sentir cómo tiembla el aire a su paso y con él tu latir. Y que ese olor hecho de sueños despertara entre su cuello y tus dedos, y el tiempo te permitiera respirar su infinitud.

Ella pensó que yo era raro, pero ella parecía más rara. No digo que fuera una Amish o una menonita o cualquier otra chica rara de pueblo perdido, elegido, martirizado por Dios antes de arrepentirse. Lo cierto es que la primera mirada fue como jugar a la ruleta rusa sin saber que juegas a la ruleta rusa y disparas y te percatas de que tu corazón y tu esfínter se hacen amigos, camaradas que están en las malas y en las peores. Y pasa que la música se apropia del silencio y los cables de mis auriculares se convierten en protagonistas de una voz desconocida.

-¿Eres un viajero del tiempo?

– Disculpa…

– Los auriculares.

-¿Auriculares?

-Cables.

-Me gustan los ochenta: «Regreso al futuro», Bowie, Don Delillo, «Los Goonies», Michael Jackson, «Twin Peaks».…

-Los ochenta son sólo los ochenta de otro siglo que la historia se cepilla sin condón. Por cierto, si la cosa va bien y quieres que dure, compartiremos el baño sólo para ducharnos. Nunca popó. Nunca pipí. Hay quien lo llama confianza, pero la confianza a veces da asco y el asco no se olvida fácilmente. Se olvidan los poemas sin alma y las listas de la compra. Recuérdalo. Y esto también: el amor es un gato moviendo sus extremidades delanteras con extrema disciplina oriental.

-Me gustas.

-Me gustas.