¡Me ha mirado las tetas!
Francisco José Iniesta García | Fran Iniesta

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¿Qué hago aquí? No debería estar aquí. No quiero estar aquí. Pero aquí estoy, asumámoslo. Jueves, 17 de enero a las 18:30. ¿Qué mierda de hora es esa para una cita? Bueno, 18:30… ojalá, porque el muy sin vergüenza me ha tenido esperando veinte minutos. Bueno, tranquila, Marta, tranquila. Se le ve apañado al chaval. Porque es un chaval… Es un crío. ¿Cuántos años puede tener? ¿Veintiocho? Arg, es insultantemente joven. Aunque eso no importa, Marta, no me seas… Todo va a salir bien, ya verás ¡Ya! ¡Y un carajo! Esto nunca sale bien.



Pero es que míralo, que cara de lerdo, ahí, al otro lado de la mesa. ¿Puedes dejar de mirar la pantalla? Tienes una persona delante. Marta, a lo mejor estás un poco tensa. No, si quieres estoy relajadita y a gusto, no te jode. ¡No! No he sacado la ropa de la lavadora… Cuando llegue a casa va a estar oliendo a gato mojado, ¿y qué me pongo yo mañana? ¡Hombre! ¡Don pantallita ha osado mirarme! ¡Eh! Me ha mirado las tetas. ¡Me ha mirado las tetas! Bueno, claro que me ha mirado las tetas. Asúmelo, Marta, este tío hoy te va a sobar las tetas. Esto va así. Total, tampoco pasa nada, me las han sobado mucho últimamente. Mis tetas, mis bonitas tetas… una más grande que la otra, pero las dos igual de bonitas. Que graciosas son… ¡Mierda! Ha dicho algo. ¿Qué ha dicho? Claro, Marta, hija, estás pensando en tus tetas, ¿cómo te vas a enterar? Bueno, tu sonríe y asiente.



– ¿Todo bien?



Mierda, me ha pillado. ¡Me ha pillado! Sabe que no le estoy escuchando. Bueno, tu asiente y ya está. No, no, no… ¿Por qué tengo ganas de llorar? Me pica la nariz ¡No, no, no! Marta, por dios, contrólate. No puedes ponerte a llorar aquí como una chiquilla. Qué Mari dramas eres, hija. Muérdete el labio antes de que tiemble. Muérdetelo, Marta, por dios. No, no, no. Ya está. Una lagrima. Y cuando empiezo, soy como un grifo. Disimula, Marta, Disimula.



– Es normal sentirse así.



¡Hombre! Si don pantallita tiene sentimientos, mira tú por dónde. Qué mono es, en verdad. Y qué espectáculo estás montando, Marta, hija. ¿Me está tocando la mano? ¡No, que voy a llorar más, por Dios! Qué ridícula eres, Marta. Pa-té-ti-ca. Bueno, tú no le quites la mano. Por lo menos te ha tocado la mano antes que las tetas. Jajajaja. ¡Ay, qué tonta eres, Marta, hija!



– Dentro de la mala suerte, es lo mejor que le podría haber tocado, señora Carmona. El cáncer de mama tiene una supervivencia del 98% a cinco años vista. Va a ser un año muy duro, pero lo va a poder contar. No habrá mastectomía, conservará usted su pecho. Van a ser dieciséis sesiones de quimio, la intervención quirúrgica y, después, la radioterapia. Voy a estar aquí para acompañarla.



Qué mono es, aunque sea joven. ¡Y no voy a perder mi teta!