ME QUEDÉ SIN PALABRAS
AMPARO VERA PUERTO | Ampi

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ME QUEDÉ SIN PALABRAS



Llamaron a la puerta a media mañana y al abrir me encontré con el repartidor de paquetes. Era una mañana de viernes en la que yo no trabajaba fuera de casa. Me entregó un paquete pequeño que venía a mi nombre, no había pedido nada, ni tampoco esperaba ningún regalo de nadie, pero estaba a mi nombre y evidentemente era para mi. Abrí el pequeño paquete con sutiliza, no sabía si lo que había en el interior era frágil y podía romperse y cual fue mi sorpresa cuando vi lo que había dentro, me quedé sin palabras, era la primera vez que tenía uno en mis manos a pesar de que había oído hablar mucho de él, sobre todo a mi amiga Estela, que lo usaba a menudo sola o con su marido y le encantaba, nunca tuve la curiosidad o la necesidad de tener uno.

Estuve dándole vueltas, leyendo las instrucciones y no quise hacer nada más hasta que no llegara mi pareja de trabajar para poder saber si él había hecho el pedido. Así era, era un regalo para mi o para los dos, según se mire. Era medio día y no pudimos esperar a que llegara la noche para probarlo, nos pusimos manos a la obra inmediatamente. Le quitamos su embalaje y lo pusimos a cargar, no queríamos que se quedara sin batería sin que terminara su propósito ¿o el propósito era nuestro?

Mientras tanto preparamos la comida y almorzamos y en la comida comentamos entre risas si la idea había sido buena o no, él insistía en que sí, que muchas parejas lo usaban y estaban encantadas, yo no lo tenía tan claro, pero bueno, hay que probar las cosas para poder hablar de ellas.

La carga al 100%, ahora eramos nosotros los que teníamos que ponernos al mismo nivel, así que comenzamos a calentar el ambiente con las copas de vino que aún quedaban de la comida y tras un “chin-chin” comenzaron los besos, las caricias, pasamos de la cocina al dormitorio casi sin darnos cuenta y nuestras manos poco a poco nos fueron despojando de la ropa. Mi pareja tomó el satisfyer y pulsó el botón de puesta en marcha, era mi primera cita con mi pareja y algo más.

“Ummmmmm” nivel uno, acompañado de besos.

– Sube al nivel dos, cariño…

– Sube al nivel tres mi vida…

– ¿Hay más niveles?

– Sube al nivel cuatro mi amor… tú no, el aparatito, sube el aparatito al nivel cuatro o cinco.

– Pero… ¿yo me quedo o me voy?

– Tú haz lo que quieras, pero sube el nivel…

Y ya no puedo escribir más porque me quedé sin palabras, este invento es…(suspiro).