MEJOR CARA A CARA
María Dolores Marzoa Mosquera | Dolo Marzoa

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Estaba harta de encontrarse con hombres que no se comportaban como tal. Uno que le hacía creer que estaba loco por ella a los 5 minutos de conocerse mientras estaban en la discoteca más concurrida de la zona. Él iba solo, ella con una de sus mejores amigas. El tipo de repente la deja con la palabra en la boca y se va hacia el fondo del local. Pensó que iba al baño, pero, al tardar demasiado, se lo hizo saber a su amiga, quién sí se dirigió casualmente a visitar a Roca. En una esquina antes de llegar a la puerta del baño lo ve. Besando a otra y metiéndole mano. Al comentárselo a ella las 2 deciden abandonar la discoteca.

Hace 3 semanas este sábado que tuvo un rollete en otro local de la zona con otro (poco) hombre, ese que le prometió que no se separaría de ella nunca y al día siguiente de lo sucedido no contesta llamadas ni WhatsApps. Desde qué rompió con su pareja, con quien llevaba unos pocos años, no tenía suerte en el amor para nada.

Un día, unos amigos le hablan de webs para buscar pareja y a ella le parece una buena idea en principio. Probó suerte pero no la tuvo. Todos eran iguales. Ver una foto de una mujer y leer sus líneas era asquerosamente pensar en sexo. Hubo hombres que le pidieron estar en un trío con otro, o con otra y mujeres también buscando chica para trío con su pareja. Hubo unos cuantos guarros que le pedían fotos desnuda, hubo algún otro que, mediante videollamada, quería que le enseñase sus pechos. Hubo alguna única cita por no surgir feeling de las dos partes. Hubo quien iba a quedar un día y la dejó plantada. Después de todas esas experiencias decidió que si abría de nuevo ese sitio web sería para putearlos a todos. A ser mala, ser por algo.

Así lo hizo, para que sientan lo que es el no sentirse respetados, ser pagados con la misma moneda, probar un poco de su propia medicina… Llegó a la conclusión que es mejor conocer a alguien en esa red de toda la vida, esa red física del cara a cara, sin importar el lugar y el momento. En esa otra gigantesca mediante un dispositivo ya había comprobado lo corrompido que es el hecho de encontrar la media naranja y se cansó de ver tipejos que parecían llevar la palabra SEXO escrita en la frente. Ahora le da igual tener pareja o no, ya ha aprendido a disfrutar de sí misma y con los buenos amigos de siempre como nunca.