Memento
Abel Gavira Segovia | Cronopius

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Nunca imaginó que se iba a sentir así en aquel lugar. Era la primera vez que pisaba un hospital y estaba alterado, pero al posar sus ojos en ella, algo que no sabía definir templó sus nervios.

Le pareció más atractiva que guapa, y era original al vestir. Había estado mirándose los pies un rato hasta que levantó la mirada y la vio. Ella compraba agua en la máquina expendedora y él se sorprendió de que, tras sacar la botella, fuera directamente hacia donde él estaba sentado. Y no solo eso, porque al llegar a su asiento, le tendió la botella y le preguntó si quería mientras se sentaba a su lado.

Él, entre turbado y embobado, dijo que no tras tres eternos segundos en los que sus ojos no se apartaban de los de ella sin saber qué es lo que estaba pasando. Tras la sensación de sorpresa, sintió que se hacía sol teniendo a su lado a esa mujer que nunca había visto antes y ahora estaba a su lado como si se conocieran de toda la vida. Su corazón latía y buscaba en su mente las palabras idóneas para empezar una conversación que deseó que fuera eterna.

Ambos sonrieron, él al pensar en lo bello que eran las primeras veces; ella al creer que él sonreía porque, por fin, después de las últimas tres visitas, él la había reconocido.