1566. METADESCONCIERTO
Fernando Criado Granados | RedSong

Al entrar en aquel restaurante Lamucca, lo tuve claro: era el protagonista del relato ganador.
Estaba tan confiado que decidí sentarme un poco para tomarme un par de cervezas. Pero esto no es interesante para el lector. Hagamos una elipsis. ELIPSIS (viajar al futuro sin ser efusivo me parece bastante burdo).
Vaya. Parece que han sido más de dos cervezas. Y de tres. Mierda. Llevo más de 60 palabras y aún no he hecho nada que impresione al jurado. Y encima, estoy borracho como una cuba.
Piensa, Manuel, piensa. ¿Manuel? ¿De verdad voy a ganar el concurso con ese nombre? Tengo que hablar seriamente con el Sindicato de Personajes de Ficción. No pago religiosamente mis cuotas para que me toquen todos los Manolos, Teodoros y Ramones.
Ya estoy divagando de nuevo. Y gastando palabras.
Venga, necesito una historia que enganche. ¿Qué es lo que le gusta a la gente? Amor, sexo y violencia. Pero si no me mantengo en pie, estoy yo como para follar.
Necesito una historia concisa, sencilla y que impacte. Voy a observar a mi alrededor. Junto a la puerta de entrada al restaurante, hay un señor inquietante. Oh, no, se me ha quedado mirando. ¿Y por qué lleva ese sombrero negro? ¡Si estamos en un interior, oiga!
En fin, así es imposible pensar. Mejor me voy del restaurante.
Mierda, se está acercando. ¿Qué hago? Voy a esconderme en el baño.
¿Por qué me mira todo el mundo? Ah, vale, por la borrachera.
Vale, ya estoy en el baño. Espera, ¿cómo he llegado hasta aquí? Otra elipsis… pero yo no he pedido esta.
Con estos párrafos tan pequeños, el jurado no me va a tomar en serio. ¿Cómo que párrafos? Si esto es un cortometraje. Serán planos. ¿Cómo que planos? Si esto es un relato. Serán párrafos.
Mi cabeza cada vez está más nublada. ¿Dónde está el señor del sombrero?
Entonces, Manuel fue consciente de que había vuelto a la mesa del restaurante Lamucca.
¿Un cambio de narrador en mitad de la historia? ¿Para introducir a un narrador omnisciente? Por encima de mi cadáver. No pienso formar parte de estas majaderías. Aunque por 3.000€…
¿Por dónde iba? Vale, estoy en la mesa de nuevo. Ya no estoy borracho. Buen trabajo, narrador omnisciente.
Para eso estamos.
Oye, ¿tú también eres del Sindicato de Personajes de Ficción?
Claro, tiene bastantes ventajas. El otro día, por ejemplo, varios narradores omniscientes fuimos con la familia a un campamento cerca del Cabo de Gata en el que nos hacían descuentos por ser afiliados.
En ese sentido, está muy bien, pero los cabrones ven que me dan nombres de mierda y no hacen nada.
No hay rosas sin espinas.
Narrador omnisciente, hay un señor con sombrero que me estaba siguiendo hasta que hiciste tu magia. No sé por qué, pero se está acercando a mí de nuevo.
Tú disimula.
Perdonen, caballeros. Debo robarles la narración por un instante. Soy Fernando Criado, el creador de la historia. A ver, ¡¿ustedes son gilipollas!?