844. MI ABUELA ES UN TESLA
Susana Bravo Figueras | Susalita

Está claro que prácticamente nadie quiere quedarse atrás en la era de la tecnología, y los mayores no iban a ser menos. En esta época en la que no se lleva ya el lanzamiento de chancla, mi abuela se ha tenido que reinventar hasta tal punto que a veces temo ir a verla y que haya cambiado el ganchillo por minar cryptomonedas. Todo empezó la primera vez que me preguntó cómo se le daba unfollow a alguien en Instagram, ahí vi que algo se venía, pero no imaginaba que iba a acabar incluso con una especia de pseudo-cibernovio y lo que de verdad nunca hubiese imaginado es que de los 1000 seguidos que tiene no me siga a mí, su nieta (empiezo a pensar para qué preguntó lo del unfollow). Digamos que mi abuela está pasando poco a poco de ser un Renault 8 para convertirse en un Tesla; no solo tiene Instagram, también tiene Facebook y Twitter y yo incluso creo que también tendría Fotolog y Myspace si hubiese despertado su lado moderno un poquito antes de que yo naciera. A mí me parece estupendo realmente que haya encontrado una nueva forma de entretenerse a su edad, pero ha decidido que es momento de derrocar las viejas costumbres porque ella ya no es vieja, y lo único que espero es que no deje de lado las croquetas, lo único con lo que no se debería bromear.
Aunque se haya adaptado tan bien a los tiempos que corren, hay expresiones que no abandona todavía y que me encantan. Por ejemplo, mi favorita es la de «ir con el pito en el culo» para referirse a que vas siempre corriendo, una expresión que yo no utilizaría mucho sobre todo por internet (por lo que sea). O también la de «quedarse para vestir santos», algo que me comenta a mí a veces (por lo que sea, también), igual porque no tengo cibernovios… Otra cosa que me tiene bastante impactada es que a veces va a comprar y creo que le regalan cosas por el camino porque sube con una bolsa llena diciendo: «no he comprado nada y me he dejado 20€», ¿donde se los habrá dejado y por qué no vuelve a buscarlos? Y lo más importante, ¿quién le regala todas esas bolsas de comida y por qué a mí no?
Sinceramente y en resumen, espero llegar a su edad con esas ansias de aprender cosas nuevas, y con algún cibernovio si puede ser.