1133. MI BARRIO PUNKY
Toni Zamora Aguirre | Toni Zamora

Yo me crié en un barrio muy punky. Imagina tu infancia pero mucho más punky.
En mi barrio cuando éramos pequeños no jugábamos a “piedra, papel y tijeras”, jugábamos a “piedra, papel y mechero”. En tu cumpleaños no te tiraban de las orejas por cada año que cumplías, te daban un pescozón. Y puedes pensar «bueno, tampoco era tan malo». El problema es que cada uno tenía un concepto diferente de lo que era un pescozón. Para algunos podía ser una patada, un puñetazo en la boca… Lo peor fue cuando empezamos a tener navajas, a los 7 años más o menos.
En los cumpleaños, después de cantar “Cumpleaños feliz”, no cantábamos “porque es un chico excelente”, cantábamos “porque es un chico excedente”. Es decir en tu propio cumpleaños hasta tu familia te decía que eras un niño que sobraba, que eras un niño prescindible. Las piñatas las rompíamos con bates de béisbol, barras de hierro, puños americanos, navajas, a bocados…
Sí que jugábamos al pilla-pilla pero casi siempre era con nuestro camello, que en cada familia había dos o tres. Tirarnos piedras era nuestra Game boy, además si te daba en la cabeza tenía el mismo efecto que jugar a la Game boy de verdad.
Nuestros padres no nos decían «si un desconocido te da caramelos no los cojas, que es droga», a nosotros nos decían «si un desconocido te ofrece droga no la cojas, primero infórmate de sus efectos, de la dosis adecuada para un niño de tu edad…» o «guárdala en el bolsillo y me la traes para mí».
Por la zona hay una fábrica y los productos que van envueltos en plástico los cierran los yonquis del barrio. Reciclamos habilidades. Con el mechero cierran las bolsas de plástico más rápido y mejor que cualquier máquina, y encima más barato. Algunos son incluso soldadores usando sólo un mechero trucado.
Las toallitas hidroalcohólicas se inventaron en mi barrio, aunque eran sólo alcohólicas y no eran para las manos sino para la boca. Las llamábamos de muchas formas: toallita cubatera, toallita sin hielo, chupitoallita…
Y cuando un policía se nos queda mirando por nuestras calles le insultamos en su cara, le decimos de todo, pero en código morse a través de pestañeos. Claro, no le insultamos verbalmente porque sino nos multan, hemos evolucionado. Somos punkys pero no imbéciles.
Bueno, como aún queda espacio voy a mandar un saludo a todos mis colegas para no recibir navajazos de ninguno, que la mayoría no sabe leer pero los pocos que saben son unos bocazas. Un saludo desde aquí al chusta, el yonki, el cartones, el kinki, el rata, el lagarto, el tarugo, el pincho, el mochilo, el gazpacho, el Ferrero, que lo llamamos así porque vendía hachís dentro de envoltorios de Ferrero Rocher, el largo, el chincheto, el nocillo, el mono y el caratecho, que lo llamamos así porque de lo que se come se cría.
¡Ah! Y al moro, al chino y al cabezón, que hay varios.