836. MI LARGO VIAJE
Francesc Tort Chavarría | CatalaT2

Sucedió durante una excursión que hice con unos amigos en los Pirineos, cerca del pico de Posets, junto a un pequeño lago donde nos detuvimos para pasar la noche. Después de cenar, antes de acostarnos, no advertimos allí nada extraño. Bajé con una linterna hacia un arroyo cercano para llenar de agua la cantimplora. Cuando regresaba al lugar de la acampada apareció delante mío, flotando sobre un montículo, una columna de luz blanquecina, una especie de cilindro gaseoso. Quedé aturdido, semiinconsciente y en ese estado vi como el poste luminoso iba cambiando de forma, transformándose primero en un óvalo y poco a poco en una esfera que se posó sobre el lago donde finalmente se extinguió.
Llegué algo mareado con mis compañeros. Me preguntaron si había visto una luz extraña que desapareció en el lago. Ante mi sorpresa no le dieron mucha importancia. Uno de ellos es un primo mío al que perdí de vista durante unos años porque emigró al extranjero. Hace poco coincidimos en una comida familiar y, rememorando algunas excursiones, quise saber si recordaba algo de aquella.
_Claro que me acuerdo de ese puro gigante, ¡nos pegó un susto de muerte, tío!. Nadie se movió ni se atrevió a ir a comprobar qué podía ser eso.. Muy extraño. No tenía forma de ovni pero ¡qué tal si se acercaba y te secuestraban! Recuerdo que llegaste muy nervioso. Los otros dos se quedaron mudos. Total, que nos metimos en los sacos olvidándonos de ese fantasma, hasta hoy.
_No me vas a creer pero ¿qué tal si te dijera que hice un viaje a las estrellas con ellos? No sé quiénes eran, nunca los vi. Lo que sé es que durante el tiempo en que estuve grogui me llevaron en una nave viajando a la velocidad de la luz. Se comunicaban telepáticamente y los podía entender. Me informaban de la ruta:
«En un segundo alcanzamos la Luna, en ocho minutos hemos dejado atrás el Sol y en treinta abandonamos nuestra galaxia, la Vía Láctea, para entrar en otra”. Dijeron que podríamos tardar unos cuatro años en llegar al sistema estelar más cercano a la Tierra, Alfa Centauri, pero como el viaje no podía ser muy largo solo iríamos hasta la constelación de Andrómeda.
_No! ¿Estás bromeando, tío? ¡A cualquiera que se lo cuentes te va a tomar por loco!
Fue su único comentario. Lo que pasó durante esos minutos en que entré en un estado alterado de consciencia, he ido recordándolo mucho tiempo después. También fui analizando todo lo que me explicaron para comprobar que pasados más de cincuenta años se está confirmando que la información que me dieron era cierta. Tanto lo que descubrió Einstein en su día, como las teorías de la mecánica cuántica, de las cuerdas y el campo unificado aparecidas posteriormente. No sólo hay una dilatación temporal cuando se viaja a trescientos mil kilómetros por segundo, también se produce en la mente y en el alma un salto cualitativo.