MI PRIMERA NAVIDAD
ELISA PINA CORONADO | Lily

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Mi primera Navidad, era impensable que pudiera conseguirlo, pero sí, así ha sido.



Ha costado mucho tiempo de penurias, incertidumbre y tristeza, bueno mías no, de mi madre y de mis madrinas.



Nos embarcamos en busca de vida, de esperanza, de una oportunidad para vivir y dejar de seguir sobreviviendo.



Llevábamos ya cuatro días de travesía por ese Mediterráneo que nos había acogido sin querer hacerlo, que nos había proporcionado un salvoconducto a la esperanza, cuatro días infinitos en los que el Sol y el mar no lo han puesto nada fácil, en una barca que no podía ni siquiera llamarse así, más bien patera, y yo necesitaba terminar, salir a la vida, no podía esperar más y mi madre quería aguantar, quería tierra firme, quería la seguridad de un hospital o al menos de un médico que le dijera que todo estaba bien, pero yo soy terca y decidida y allí y en ese momento me planté.



Que experiencia más desgarradora, que acogida me sentí, tantas mujeres conmigo velando por que todo fuera bien, para que mi llegada al mundo, a la vida, fuera lo que fue, el comienzo para todas al despertar a un mundo que nos espera en esa costa que ya se divisa.



Aquí estamos ya, es la Noche Santa, Nochebuena y yo he decidido nacer en este momento y en este mar.



Y conmigo, con mi llegada, con mi nacimiento, vino por fin ese barco de rescate que tanto mi madre como mis madrinas han estado implorando para que las vieran, las auxiliaran y sobre todo para que las llevaran a esa tierra firme que habrá de acogerlas.



Quizás por ser Nochebuena, o tal vez porque así es el destino, mi llegada supuso el inicio de una nueva vida para todas las tripulantes de esa nave que decidieron salir al mar en busca de esperanza y de una oportunidad.