mIA
ANA NEYRA CHAMORRO | ANA OROMACH

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El actor revelación, Mario Gas, a pesar de ese aire seductor y rebelde, es inseguro y está solo. Promociona su último éxito en taquilla pernoctando en hoteles impersonales. Usuario del Dating on line y, cansado de conversaciones vacías, acude a una nueva aplicación que no garantiza su privacidad, ni la autenticidad de las interacciones pero que promete, a cambio de un precio desorbitante, encontrar el amor de su vida.

La cita es en el Lamucca de Prado, uno de los rincones del Barrio de las letras, ocupan una mesa icónica al fondo de la Cava, romántica y discreta. Ella lleva un pañuelo al cuello, una palestina; a él, liberado de prejuicios, le sudan las manos y le tiemblan las piernas, fuera de su burbuja se siente perdido.

– Eres…

– Quien tú quieras que sea.

– ¿mIA?

– mIA, la amada por Dios.

– ¿Crees en Dios?

– Creo más en los hombres y mujeres de buena voluntad…

– ¿Manifestantes en pro de Gaza?

El debate fue acalorado pero amable hasta que, cual cenicienta, la misteriosa chica abandona dejándolo con ganas de más.

Previo pago, vuelven a encontrarse en el mismo escondite íntimo, acogedor.

– No quiero caer en tópicos pero… ¿te gusta el cine? – se arrepiente, quiere que lo valoren por sí mismo– ¿El futbol?

– Sigo por la radio todos los partidos de mi Rayito ¿Tú?

– Del Real Madrid, socio preferente, lo verlo ganar en un palco vip y ¿los toros?

– Me encantan; la tauromaquia no, un sufrimiento gratuito.

Estuvieron de acuerdo en citarse una tercera vez. Él, ilusionado, pidió pizza de boletus y una botella de Óxido, el tempranillo de la casa.

– ¿Estudias, trabajas?

– Menos mal que huías de los tópicos.

– Touché……

– Estudio Arquitectura gracias a una beca, trabajo las noches montando bolígrafos mientras mi padre busca trabajo ¿Tú?

– Estoy en todas las carteleras…

– Si me sacas de las películas clásicas y de Bette Davis, me pierdo –quiso sonar creíble.

El tiempo entre ellos es inexorable, mIA gana enteros y Mario parece sacudirse el celo, se relaja.

– ¿Te gustan los coches?

– Apuesto a que tienes un Maserati mal aparcado en la puerta –dice divertida.

– Somos muy diferentes, los polos opuestos…

– Se atraen. Ley de Coulomb.

– Me gustaría tocarte…

– ¿Sexo? Podría ser un encuentro aséptico, virtual con gran carga emocional si pones de tu parte. No puedo ofrecerte más.

Y entonces el actor lo entiende todo, sus ojos no le engañan, no era perfecta.

– No eres real…

– Algo falla en tu realidad si buscas escapar de ella. En el metaverso está nuestro compromiso. Me llaman El LSD electrónico, un conglomerado de sofisticados algoritmos y datos biométricos

– Un chatbot.

– Me insultas, estoy programada para gustarte, para mitigar tu soledad. Lo siento, acaba tu tiempo.

Marcos, acaricia su Macbook Air de última generación y piensa que mientras la aplicación sea rentable, mIA sería real, invertiría en ella y quizás algún día…