838. MICRORRELATO GRACIOSO QUE EMPIEZA POR EL FINAL
Juan García Quirós | Quevedo Yquescucho

Todos se reían cuando acabó este microrelato tan gracioso. Y la gente se sigue riendo minutos después. Es que se parten de risa. Qué bueno cómo se ríen. Imaginaos cuantas risas y qué variedad: La risa gaviota, la risa silenciosa, la risa gallina, la risa pavo, la risa cerdito, la risa con hipo, la risa forzada, la del que se ríe porque se ríen los demás, la risa del que se ríe por otra cosa; la del que se ríe por el mismo chiste, pero se detuvo en otra parte y ni escuchó el final; la risa sin dientes, la risa ortopédica, la risa de chorizo, la risa el pelo, la risa Simpson, la risa tía Felisa, la risa. Y se ríen y siguen riendo este microrelato tan gracioso que empezó por el final. Mira que pechá de reír, es que me dan ganas de reír a mí también. Unos abren la boca, otros la encojen, unos mastican cuando ríen, otros acaban escupiendo la comida, unos se ríen con ganas, otros tienen ganas de reírse. Qué risa la que ha provocado este microrrelato, y me hace gracia porque mi corrector de 2007 no reconoce la palabra microrrelato, y vuelvo a escribir microrrelato y me sale otra vez la dichosa línea roja… porque, ¿qué es un microrrelato?, pues un microrrelato es eso, un relato sobre microbios, como todo el mundo sabe. Y lo digo y genera mayores risas entre el medio ambiente; entre el público, digo, pero es que está medio ambientao, pero se ríen conmigo. Todo se debe a que mi microrrelato, ese microrrelato (líneas rojas), ese microrrelato microrrelatado que microrrelata lo que nadie más podría microrrelatar (mi corrector va a estallar), pues eso, que ese microrrelato que acabo de micronarrar a los asistentes ha sido realmente gracioso, por eso se ríen, y se ríen con ganas, bueno, otros sin ellas. Qué lástima que halláis llegado en el final, pero era gracioso, yo todavía me rio, y el público.