1303. MIS OJOS AZULES
Vanessa Martínez Gómez | Nessa M.G.

¡Qué feliz me siento! Mis padres me han dejado ir a la feria, allí me encuentro con Pablo, estoy completamente enamorada de él. Reconocería esos ojos azules en cualquier lugar del mundo. Me regala un algodón de azúcar y gana para mí el oso de peluche blanco más bonito que he visto en mi vida.
Pasamos toda la noche bailando y riendo, hasta que toca volver a casa.

No sé que ocurre, pero de pronto estoy en el río, soy muy feliz, estoy con Pablo, él está pescando con mi hermano Manuel, se tropieza intentando coger un pez que tira fuerte y se cae al agua, es muy cómico, termino llorando de la risa. Pablo siempre está guapo, adoro esos ojos azules.

Esto va muy rápido, de pronto me veo junto a mi padre, el respetado don Manuel, dueño de la mayor ferretería del pueblo, estoy cogida de su brazo, me siento segura y radiante, hay un espejo, me miro, estoy guapísima vestida de blanco, llevo un vestido de novia lleno de encaje, es precioso. Mi madre desde el banco de la iglesia me mira emocionada con la cara llena de lágrimas, en el altar de la iglesia me esperan los ojos azules de mi Pablo. ¡Me estoy casando con él!

De pronto noto un mareo, cierro fuerte los ojos, cuando los abro, está todo blanco y lleno de luces que me ciegan, Pablo está a mi lado, me duele mucho y grito fuerte, el dolor es insoportable, creo que me voy a desmayar, de pronto oigo un llanto y aparece Pablo con un bebé con los ojos azules de mi Pablo.
– Felicidades Esther, aquí tenemos al pequeño Rafael. Parece que tiene mis ojos. Lloro de la emoción, es mi hijo. Siento una gran dicha en mi pecho.

Me noto envuelta de pronto como en mitad de un tornado sin saber como salir, pero oigo mi nombre, ¿y esa voz? La reconocería en cualquier parte.
– Esther cariño, Esther soy yo, Esther mi amor vuelve.
Abro los ojos que los tengo muy apretados y veo esos ojos azules que tanto amo, es Pablo, mi Pablo, cogiéndome de la mano, no sé que le pasa, tiene los ojos llorosos. Al lado está Rafael, tiene los ojos de mi Pablo, mis dos grandes amores.
Le acaricio la cara a mi Pablo que está sentado en mi cama,
¿qué pasa cariño, porqué lloras?
Te echo de menos cada vez que te vas, no sabes lo feliz que estamos cuando vuelves.
Pablo tiene el pelo blanco, y Rafael ya con canas. Parece que tengo faltas de memoria, Pablo dice que tengo demencia senil.
Otros ojos azules como los de mi Pablo me miran en un cuerpo más pequeño,
– ¡Hola abuela, soy Esther, tu nieta!
Me abraza fuerte y siento que la amo, lleva mi precioso oso blanco en sus brazos, espero no volver a perder la memoria, no quiero irme de aquí.