1007. MIS VECINOS PARTE DOS
Raquel Cordero Mahugo | ESTHER GREENWOOD

Aquí estoy otra mañana más. Desde que los cabrones de mis vecinos me vieron bajar aquel día de fiesta para irme a trabajar y no me avisaron he decidido dejar de coger el ascensor y bajo a pie. Sí señores, nueve pisos a pie. Bajar no es muy complicado y no me cuestan los ciento treinta y cinco escalones. Subir ya es otra cosa, sobre todo los lunes y los miércoles cuando vuelvo del gimnasio, ahí debo reconocer que se me hacen eternos, pero tengo el firme propósito de no montarme nunca más con esos desgraciados en el ascensor, así vomite por el camino o caiga muerto en alguna planta así a sabiendas de que ninguno me dará un vaso de agua o avisará a un médico. No señor, con ellos en el ascensor nunca más. Jamás. Hoy al pasar junto a los buzones vi un cartel “que habrán colgado estos cabrones” pensé para mis adentros y por no pararme a leerlo ante el riesgo de que aparecieran tras la puerta del ascensor que está enfrente, saqué una foto al cartel y me fue echando leches.
Cuando estuve seguro de estar a salvo de sus miradas, abrí la foto y aún estoy con la boca abierta, bueno, mas bien se me ha desencajado la mandíbula y estoy en urgencias esperando al cirujano maxilofacial. Estos desgraciados me van a joder la vida. Cómprate un piso, ahorra y ten tu casita me decía mi abuela. Joder, abuela, puñetero consejo me diste, aunque en realidad no tuve que hacerlo, la palmaste y mis padres me dejaron tu piso. Tu puñetero piso. Ahora comprendo porque nunca querías salir a hacer la compra.…
El cartel decía así:
«Dado lo sucedido en el portal en los últimos días, nos vemos obligados a recordar las normas básicas de nuestra comunidad.
-Se ruega a aquel vecino que toca la flauta en horario nocturno, que deje de hacerlo. Las paredes son de papel y se oye todo, además, cualquiera que tenga un poco de oído podrá apreciar los gargajos que se escuchan de fondo al tocar la nota si y do. El vecino del tercero C sugiere pongamos un fondo común para apuntar a clases de música al vecino que nos “deleita” con sus sinfonías.
-Al hilo de las sinfonías, los del quinto relatan sinfonías «pedorriles» también nocturnas y ruegan al afectado que tome aerored o similar para permitir que el resto puedan conciliar el sueño.
-Siguiendo con las normas escatológicas, se solicita a aquel vecino que ha cogido la extraña costumbre de echar alguna sustancia viscosa, llámese gel, saliva o moco a los timbres del ascensor, deje de hacerlo. Llegados a este punto, tenemos la queja de ocho vecinos sobre el chico del noveno que sale a oscuras, hace semanas de que no se monta en el ascensor, por lo que todas las sospechas recaen con sobre él y por este motivo se convoca una junta el próximo viernes para exigirle las explicaciones oportunas ante este comportamiento.»