994. MNEMOTÉCNIA
Belén García Sesa | Fermina Daza

Soy escritora y lectora empedernida, pero poseo uno de los mayores defectos que pueden atormentar a un escritor; carezco de memoria. Casi nunca me acuerdo de los títulos de los libros que estoy leyendo, ni de los autores, a veces olvido los nombres de los personajes, pero lo que peor llevo es no recordar la palabra exacta que ando buscando cuando estoy escribiendo; eso lo odio, me hago cruces y no comprendo, que con lo mucho que leo, me cueste tanto encontrar la palabra exacta, la precisa.
Ante este problema, que me impedía escribir como yo deseaba, me decidí a apuntarme a un curso de mnemotécnia; la mnemotécnia es un conjunto de reglas y métodos que se utilizan para recordar y aprender.
Desde que me he apuntado a este curso mi evolución ha sido meteórica, en pocas semanas he avanzado tanto, que hasta yo misma me sorprendo.
Me siento feliz, en mis relatos más recientes, el vocabulario es rico y preciso; todas las de miles palabras que tenía acumuladas en mi cabeza, esas que antes no recordaba, fluyen ahora como un río caudaloso y fértil.
Todas las semanas, en el taller de escritura creativa, recibo la calurosa felicitación de mi profesor que aplaude mi evolución, incluso cuando leí en el taller mi último relato me dijo que no podía ponerle un pero.
Disfruto tanto del taller, de los compañeros y del profesor, que he decidido que esta misma tarde les contaré mi buena experiencia con lo de mis clases para mejorar la memoria, por si ellos también se quieren apuntar al curso de mnemotécnia.
Precisamente hoy la clase se impartirá en mi casa. Me he entretenido comprando unas fruslerías para que piquen algo. Se me ha hecho un poco tarde, quizá estén ya en la puerta esperando, voy a darme prisa. Anda, ahora no me acuerdo donde he aparcado el coche.