MUCHA SAL PARA UNA CITA
Miquel Zueras Navarro | Samsa

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Ruibarbo ha invitado a Valeriana a su primera cena romántica con velas incluidas en un agradable restaurante del centro. Curioso, eso de las citas. Las personas hacen citas, los animales no, y sin embargo copulan, tienen críos……

Valeriana habla pero Ruibarbo no la escucha, la mira fijamente a los ojos ensayando mentalmente frases de entrada. Ella introduce en la boca una cucharada de crema de espárragos y en sus labios se dibuja una mueca.

-Uf… Está muy fuerte de sal.

-Oh, vaya -…se lamenta Ruibarbo que esperaba una velada perfecta. Busca con la mirada al camarero pero Valeriana sigue hablando como quitándole importancia:

-Es curioso, pero cuando la crema de espárragos está salada sabe a… -adopta la expresión de una persona cegada por el sol buscando la palabra exacta- … sabe parecido a…

-A semen –dice Ruibarbo.

En un segundo, Valeriana pasa del desconcierto al estupor. Mira fijamente a Ruibarbo con los ojos desorbitados y la cuchara que sostiene en su mano se ladea derramando unas gotas de salada crema de espárragos sobre el mantel.

Ruibarbo se inclina sobre su plato, avergonzado por habérsele escapado un comentario tan inapropiado para una primera cita. Vaya metedura de pata… pero lo peor está aún por llegar, cuando Valeriana, bruscamente, le espeta:

– ¿Y tú, cómo sabes eso?