NARANJAS GEMELAS Y MEDIAS ALMAS.
ADELAIDA MAROTO BENITO | Betelgeuse

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Salí a la calle y sin más te encontré en aquel extraño lugar, no quise saber mucho, tampoco recuerdo cómo llegué allí, una coincidencia planetaria que sucedió a mis cincuenta y cinco años, lo que creí que ya era un imposible parecía que era verdad. Es cierto lo que dicen que creamos nuestra realidad, debió crearse un lapso en el tiempo, un extraño agujero de gusano que nos juntó en espacio y tiempo, aquellos científicos tenían razón con tanto experimento, aunque no se dieran cuenta que las personas forman parte de sus ecuaciones matemáticas tan complejas.

¿Cuál es la probabilidad de encontrar a tu media naranja?, si hacemos caso a Google nos encontramos con palabras mayores, y encontramos frases como “tu alma gemela”,¿ podría ser una parte de nuestra media naranja?. Es de risa si empezamos a pensar en naranjas gemelas, y medias almas, ¿nunca habéis pensado en juntar los conceptos?

No me desvío, puede que no sea un desvío del tema que nos ocupa el hablar de nuestras almas gemelas. ¿Las almas gemelas llegan y pasan?, ¿nacen al mismo tiempo?, ¿se buscan o se encuentran? Espero que estas palabras den respuesta a tantas preguntas sin respuesta.

La tarde transcurría entre café y café, parecía que el domingo no iba a ser como todos, aquellas seis de la tarde que se prolongaron hasta las diez, quizás era demasiado tarde para conocernos, el paso de los años había hecho mella en nuestra imagen y ya no éramos como antes, la madurez había transfigurado el rostro de lo que fuimos.

Aquel fue el primer momento en el que me di cuenta que estabas viva, que respirabas y me decías palabras, no eras una foto inanimada de las que salen en internet, tampoco dijiste aquellas palabras básicas que esperaba oír, las frases tan manidas que se escriben en aplicaciones frías de internet. Pude apreciar que te movías, que tenías emociones, aunque levemente manifestadas. Te fuiste tan rápido aquella tarde de otoño que no me di cuenta quién eras, ni cuantos años habían pasado desde la última vez que te habías enamorado. Solo fue un encuentro de perfil, como se suele decir, “la primera impresión es la que cuenta”.

Pensé en qué te habías fijado, pudo ser mi pelo recién lavado o la camisa de cuadros, también pudo ser lo que escuchaste, cuando te hablé de una de mis amigas que me había bloqueado por enviarle un mensaje equivocado que era para otra persona, teniendo la mala suerte de enviárselo a ella, debió ser esa anécdota la que te conmovió, sin duda, también pudo ser el momento, el lugar o lo acertada que estuve al hablarte. Ahora después de algunos meses puedo volver a ese instante en el me hiciste match y recrear el escenario tal como fue, interpretar tu comportamiento, saber quién eres en realidad, saber que aquel día en que te conocí existió, tengo que reconocer que es una lástima no contar con las palabras exactas.