1474. NATIONAL GEOGRAPHIC
Domingo Jimenez Lacaci | Ernesto de Soto

La primera vez que me puse el traje quedé impresionado por su realismo. Esto huele fatal, le dije al director. Pues claro, ¿cómo va a oler?, contestó, es auténtica piel de oso panda. Todo lo sintético que hemos probado antes lo han rechazado. Así podrás acercarte lo suficiente para filmarles como nadie lo ha hecho antes. El cierre es hermético para que tu olor no te delate. Pero me lo podré quitar cuando no filme, ¿verdad?, pregunté bromeando. Claro, me dijo riendo, pero tiene que quitártelo Mike, tu asistente de cámara; la cremallera está detrás, como en los neoprenos de buceo. Y no se te ocurra quejarte, continuó. Con el dineral que la productora ha metido en esto, tú y yo vamos de cabeza al Oscar al Mejor Documental. Ya tengo hasta el título: Xi Bao, el nombre del gran macho alfa de la isla. ¿Y cuándo volvéis a por nosotros?, pregunté. En dos semanas, dijo. El silencio debe ser absoluto, jamás han visto a un ser humano. Vais a ver en directo el cortejo de osos panda en libertad, algo que nunca antes se ha podido filmar.
El segundo día estaba yo buscando localizaciones ya muy cerca de las manadas cuando Mike resbaló por una ladera embarrada con todo el equipo a la espalda. Lo vi acelerar por el pasto, pasar embalado junto a mí, y luego desaparecer gritando tras la densa pared de selva a mi espalda que acababa en el acantilado. Supongo que se mataría, porque no he vuelto a saber nada de él. En su mochila iban las dos cámaras y las radios. Y lo que es peor, sus gritos alertaron al enorme alfa que giró la cabeza hacia mí y me miró con curiosidad.
Yo llevo ya una semana resistiendo los galanteos de Xi Bao, que mide más o menos lo mismo que yo, pero no creo que baje de los ciento cincuenta kilos. No es violento, pero es mucho más tenaz que cualquiera de las personas que conozco. Debo reconocer que hambre no estoy pasando gracias a su amabilidad: me mastica el bambú al ver que me cuesta. Me trae también macacos, lagartos y orugas al camastro que me ha hecho con hojas. Ya huelo mucho peor que cualquiera de las novias de Xi Bao, pero no parece molestarle. Bebo en el río cuando está distraído porque me cuido mucho de adoptar esa postura estando él cerca. No sé si podré aguantar los cinco días restantes. Lo único positivo de todo esto es que con Mike y las cámaras en el fondo del mar, aunque finalmente la vida se abra paso y Xi Bao triunfe, siempre podré negarlo todo cuando me rescaten.