11. NEW BALANCE
Mario González Pindado | Møloky

¡Joder!¡Que día más de puta madre! Me voy directo a la playa. Poca gente y eso que la temperatura y el solecito acompañan. Lo mismo me he pasado y es demasiado pronto.
Me pongo aquí, cerca de la orilla. Los codos apoyados en la arena las gafas de sol con las que se que nadie se da cuenta de a donde miro.
Pedazo tía la de la toalla naranja.
¡Pero qué ven mis ojos! El chaval de ahí en frente se baja a la playa ese par de New Balance. O le sobra la pasta o es idiota, no veo más opciones.
Casi no hay gente en el agua, dos o tres niños, una pareja mojándose los pies y mira el de las zapatillas.
El mar está tranquilo hoy, apenas un par de olas, si no fuera por esa aleta que se mueve en círculos al rededor del chaval, todo estaría en calma.
¡Vaya!Era de suponer. Le acaba de pegar un bocao y le ha hundido hacia el fondo. Se está poniendo todo el agua roja, roja. El chico mueve las manos como queriendo decirme algo, claro soy el único que mira.
Pero déjame en paz, que quieres que haga, te has metido tú solito en el lío. Yo que culpa tengo de que nadie esté mirando la escena. También el puto tiburón podría darse más prisa, al final como siempre me la cargaré yo.
Bueno. Por fin ha terminado. Creo que es el momento de largarme. Me acercaré a la toalla del chaval a ver si tiene algún documento con su nombre.
Tampoco es cuestión de que me ponga ahora a hurgar en sus cosas. Mira, me voy y paso de saber su nombre. El caso es que aquí sentado en su toalla veo que estas New Balance son de mi número y si me quito la arena de los pies y me las pruebo. Me quedan estupendas.
Voy a andar, parece que se me salen un poco. Pues no. Son perfectas. Ya no doy la vuelta, tiro directo para casa. Lo mismo mañana bajo otra vez.
El agua se tiñe de azul y ribetes blancos, acaricia la arena, dando destellos de sol a cada movimiento. Del mar emerge el chaval, acomodándose el pelo con los dedos, tensando los músculos para ser visto por la chica que tiene la toalla próxima a la suya. Ya en su sitio cuando empieza a secarse la sal de la cara exclama:
“¡Pero serán cabrones! ¡Me han robado mis New Balance!”