NO ME GUSTAN LAS HARPÍAS
Rosario Jiménez Hernández | MILAREPA

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Tengo tres hijos de 33, 34 y 36 años. Me gusta ver la tele por las noches y tomar el vermú los domingos. No me gusta mucho el fútbol, pero si hay que verlo se ve.



Y con estas pocas palabras me he lanzado a Tinder como una chiquilla.



Míralo, ahí está. Con el ramo de rosas que me dijo que traería. Le dije que una solo, pero él se empeñó en el ramo. Si lo llego a saber le digo que venga con un billete de 100 euros, a ver si hacía lo mismo. Ja, tiene gracia. No te rías tan pronto Manuela, que se le ve buena pinta.



No es tan apuesto como en la foto pero bueno, eso ya me lo esperaba. El pelo lo lleva bien cortado, pero no me gustan ni el cinturón ni los zapatos. Manías mías.



Sí, sí, muy bonito el restaurante, todo muy exótico. Aunque yo soy más de bravas, pero como ha escogido él pues nada, a lo hecho pecho.



No sé qué he pedido, tiene un nombre raro, pero dice que me va a gustar seguro. Se conoce la carta de memoria y mira que es una pila de nombres raros… Me he hecho la graciosa leyéndolo, pero no ha sonreído ni una miajita. Qué hombre más sieso.



No para de hablar. Que trabaja mucho, que duerme poco, que le gusta el fútbol (vaya por dios). Tiene la tensión alta y se está quedando un poco sordo. Poca cosa. Su hija no quiere verle y su ex mujer vive a 4000 kilómetro de aquí. Le parecen pocos. Dice que es una harpía y me enseña una foto suya. ¿Las harpías son guapas?



No me lo cuentes todo hombre, que no vas a dejar nada para luego. Nada. No le ha gustado nada mi comentario. Se ve que no le pilla la gracia.



Ahora me toca a mí. No sé porqué me ha dado por contarle cómo murió mi Paco. Anda que también yo contarle esto de primeras tiene delito, pero ya no hay vuelta de hoja. Eso por enseñarme la foto de tu harpía. Mi Paco era un santo al que le debo todo lo que tengo y tu mujer una harpía. Ala, así ya nos vamos conociendo. Yo también le he enseñado una foto.



Uy. Me está comiendo con los ojos. No, espera. ¿Está llorando? Lo parece. Dios, qué hago.



Le ha impresionado lo de mi Paco. No me extraña. Morir así, asesinado de veinticinco puñaladas en un ajuste de cuentas, es para impresionar a cualquiera. Pero no voy a mentirle y menos después de lo de la harpía.



Se está poniendo blanco. Nada hombre, nada. Vete a casa. Qué le vamos a hacer, eso le puede pasar a cualquiera.



Creo que voy a cambiar el perfil del Tinder. Voy a decir que me gustan las bravas y que nada de fútbol ni de harpías.