1404. NO ME LLAMES DOLORES, LLÁMAME LOLA
Ángela Corachán | Irene C.

Me llamo Dolores, tengo 33 años y esta es la historia de cómo pasé a ser Lola.
Siempre me he considerado una chica muy tradicional. Desde que soy pequeña he pensado que con 30 años estaría casada con un maravilloso marido y con dos niños correteando por casa. Pero como veis, tengo 33 y los dos únicos hijos que tengo son dos gatos que se me acercan menos que ese maravilloso marido que, por supuesto, tampoco tengo.
El otro día decidí dar un giro a mi vida. Bajo la presión de mis amigas, que me definen como “una mujer de 80 años atrapada en el cuerpo de una de 33”, me fui a la peluquería de mi barrio y cambié el que había sido mi corte durante los últimos 20 años, por un corte estilo ‘bob’ con flequillo, que según la peluquera era lo más (tengo mis dudas).
A la chica de la revista le quedaba bien, pero esa no era yo. Tendríais que haber visto la cara-estaca que se me quedó al salir de allí y verme. Pero bueno, quería dar un giro. Era la nueva yo. Fui a una tienda vintage y me compré un look a la altura de mi nuevo pelo.
Y sí, me hice un selfie y me abrí una cuenta en una aplicación para ligar.
Dolores sonaba a esa señora de 80 años que estaba atrapada en mí, y, mi nuevo looking, como mínimo, necesitaba un nombre moderno, así que me puse Lola. Con la foto que le envié a mi madre al salir de la peluquería (no queráis saber su reacción) y mi nueva identidad, ahí estaba, en Tinder, esa aplicación maravill.. ¿QUÉ? ¿Pero qué es esto?
“Ya que no me dais match, pongo una foto cagando. Así por lo menos tengo excusa” (foto adjunta, evidentemente).
Bueno, Lola, no desesperes. No. Espera. Es este, Diego, 35:
“Imagina esto: entras en Tinder. Ves a un tío guapete, digamos 6/10”.
Vale, es 8/10, pero es humilde. Me gusta.
“No sabes si dar like o pasar, pero ves la bio y dices “qué coño, va”.
Like por supuesto, Diego! Like!.
“La conversación va bien. Él te escucha. Le importas. Es auténtico. Lo llevas a casa y a tu familia le encanta. Pasan unos años. Os casáis. Has encontrado el amor en un lugar en el que no lo esperabas. Te gusta la idea?”
Me encanta, Diego. O sea, sí. Es él.
Sigo deslizando para ver qué música escucha Diego y ahí no terminaba su descripción:
“Bueno, esto conmigo no va a pasar pero 100% que te comeré el coño”.
QUÉ?
Después de esto y por supuesto, de haberme cruzado con 20 Diegos y 17 foto polla, he decidido que no, que Tinder no es para mí y que no quiero ser Lola. Que quiero esperar a que me crezca el pelo de seta que me hicieron en esa peluquería y volver a estar en mi casa con mis dos gatos aunque me repelan. Pero esa soy yo, Dolores.