No sé si la tuve
Mario Aráez García | Fermín Callado Rustio

5/5 - (1 voto)

Sonaba el Concierto para violín de Brahms en mi habitación. Yo estaba metido en la cama mientras había conectado el tocadiscos a los altavoces. Puede que suene muy antiguo, pero la conexión había sido vía Bluetooth. Yo siempre pienso que la esencia de la virtud podemos encontrarla en conectar la tradición y la modernidad, pese a que esto parezca una antítesis. Así pues, la tradición me conecta al deseo de tener un hijo con mi primera cita; por otro lado, la modernidad era las ganas de devorarla sin habernos casado aún.

Salí de casa, vestido con total normalidad. La cuestión es que ella no sabía que era nuestra primera cita, pero en ese momento yo tampoco lo sabía. De hecho, yo no conocía ni su nombre. Siempre iba a clase y éramos dos personas, ahora había una tercera. No pensaba en tríos, tampoco pensaba en ella. No tuve ningún pensamiento rudimentario de carácter sexual porque tampoco suelo tenerlos nunca con gente desconocida. Todo parece contradictorio y, en realidad, para mí era un día normal. Escuchar un el Concierto de Brahms también es normal en mi día a día; dicen que solo la música y la literatura te saca del desastre. Estar en la cama deprimido también era normal por aquella época. Durante mucho tiempo todo pareció normal, pero poco a poco fue despertándose una llama encendida dentro de mi cuerpo que me llevaba a pensar en ella tras muchos meses con conversaciones intermitentes. No paraba de pensar en ella y no sabía cómo decírselo. Estaba tan confuso que no entendía nada de lo que me pasaba.

Al final lo despedacé todo y pude manifestarlo. Me di tiempo, aunque la tranquilidad nunca la tuve mientras me martilleaba el pensamiento de la insatisfacción perpetua de mi rostro en el espejo. En realidad, no era un pensamiento, sino un sentimiento que provocaba que el pensamiento hacia mí mismo fuese negativo.

La primera cita no fue una primera cita. Así que nunca sabré si tuve una primera cita, así como tampoco sé si será mi pareja, mi mujer o la madre de mis hijos. Lo que sí que sabré es que en 2024 quise a esa persona y con eso tengo una satisfacción plena.