9. NO VUELVO A TRANSILVANIA
Ana Cortés Rodríguez | Ana

Me hospedé en el castillo de Bran por negocios y por poco no lo cuento.
Uno espera que si se aloja en un castillo como mínimo la cama va a ser grande. Pues, todo lo contrario. Me metieron en una sala diminuta y las camas eran féretros, que más que un cliente parecía un prisionero.
Los pasillos están que daba pena verlos, mejor no bebas agua a partir de las 6 de la tarde y así evitas levantarte por la noche para ir al baño. Cucarachas, arañas y hasta vampiros es lo mínimo que te puedes encontrar ahí. Que sales un momento de tu habitación y vuelves con un mordisco en el cuello.
La comida malísima, no echan ni ajo a los platos para que le de un poco de sabor. Se ve que hacen ayuno intermitente o algo. La bebida parecía vino pero de lo malo que estaba sabía a sangre. ¡Muy desagradable!
Ah y me despisto un momento y tres chicas semidesnudas se me echaron al cuello y no había manera de quitármelas de encima. A ver cómo le cuento yo ahora esto a mi novia.
Por no hablar de que el último día no me dejaron ni hacer el check out, que tuve que salir por la ventana y lanzarme al foso.
¡Una experiencia horrible! Si vas a Bran, te recomiendo mirar en otros alojamientos. No vuelvo.
Jonathan
——
Mira, que hartura de clientes como usted, me da hasta pereza contestar.
Vamos a ver celebrity, la habitación le ha salido a 20 € la noche y todavía esperaba que esto iba a ser el Ritz. A mí me gusta que los animales campen a sus anchas y encima le sorprende ver vampiros en pleno Transilvania. Todo esto venía claramente en el anuncio.
Lo de las tres señoritas semidesnudas lo ha debido de soñar. Por no hablar de que en cualquier hotel del mundo la gente puede salir al pasillo como le de la gana. Yo estuve de vacaciones en Forks viendo a unos familiares y me encontré en mi cama a un señor con un cigarro en una mano y una cerveza en la otra y no se me ocurrió echarle la culpa al hotel.
Sobre la dieta que llevamos en el castillo, también venía especificado en el anuncio. A mi el ajo me da alergia y seguimos una alimentación libre de aditivos. Solo comemos cuando nos lo pide el cuerpo, a ver si empezamos a pensar un poquito más en el medioambiente. Todavía se esperaba que para lo que cuesta la pensión completa iba a haber menú degustación. Cómprese la guía Michelin y déjenos en paz.
Por cierto, hasta que no realice el check out le seguiremos cobrando. Me debe 60 € y subiendo.
Anda, no vuelva, me molesta.
El Conde