1152. NONAGENARIANS
Sergio Daniel Gaut vel Hartman | JAZARIO

—¿Recuerdas, Ted, cuando recorríamos la ruta 65 en aquel Chevette amarillo y seducíamos las mujeres más hermosas de la televisión?
—¡Oh, ya basta, Bug; no soy Ted sino Red, no recorríamos la ruta 65, ya que esa ruta no existe y jamás existió; íbamos en mi Ferrari por la ruta 67 y las mujeres que ligábamos eran, como nosotros, personajes de las series de TV. Ni siquiera eran esos nuestros nombres. Trata de recordar cómo te llamas.
—¿Bart Maverick?
—¡No!
—¿Perry Mason? ¿Bat Masterson? ¿Bill Alzheimer?
—¡Ese, creo que ese es tu nombre!
—¿Bill Alzheimer?
—Me parece que sí. Lo juraría.
—Te prometo que cuando salgamos de la cárcel volveremos a recorrer las rutas.
—Esto no es una cárcel, Burt; es un geriátrico.
—¡No digas estupideces, Bob! ¿Cómo vamos a estar nosotros en un geriátrico? Esos lugares son para los viejos.
—Tienes razón, Beth; nosotros somos héroes, no ancianos. Este lugar debe ser Xanadu. Vayamos a buscar unos tragos, metámonos en algún lío, ligaremos a las mejores chicas, como siempre. Conquistémoslas obsequiándoles pulseras de oro y joyas con piedras preciosas.
—Eso lo dije yo.
—¿Qué?
—Que recorríamos la ruta 75 en un bello Mustang rojo y ligábamos las mujeres más hermosas de la televisión. Pero no tenemos dinero para joyas. ¿O sí tenemos? ¡Asaltemos un banco, entonces!
—Nunca dijiste eso. Pero hagámoslo.