192. NOTA EN EL FRIGO
ESTEBAN TORRES SAGRA | BÁMBOLA

Querida hija: te dejo esta nota en el frigo para intentar que comprendas que lo vuestro es la típica atracción profesor/alumna, sin ningún futuro y que al final tu adolescencia perdería su magia si dejo que avance esta calentura tuya sin visos de correspondencia; o, si correspondida, es alimentada tan solo por la lujuria de un hombre joven al que le cuesta desaprovechar una oportunidad tan clara de apuntarse una muesca más en la culata de su revólver – ¡perdón por la metáfora! -.
Tras conocer a Enrique en una tutoría el mes pasado, sabiendo ya tus sentimientos hacia él, descubrí que sus encantos vencerían a cualquier consejo de madre que te diera. Es tan guapo, tan alto y tan simpático que no me extraña en absoluto que te enamorases como una tonta. Además me ha confesado que trabaja como entretenimiento ya que la fortuna de sus padres es inmensa y él es hijo único, de ahí la explicación a esos perfumes y ropas supercaros y a ese Porsche que no corresponden con un sueldo de la enseñanza.
Para evitarte el dolor del desengaño he tomado la decisión de inmolarme yo y fugarme con él, pues quedamos a la mañana siguiente para tomar café y así hasta que conseguí engatusarlo. Volveré pronto, cuando apague con mi propia entrega su lumbre carnal y con ello consiga alejarle de tu ámbito.
No sé si entenderéis en casa la magnitud de mi decisión. Te quiero tanto que si para evitar que te destroce el corazón he de acostarme con él y viajar por la costa todo el verano en su descapotable, de hotel en hotel, y de restaurante michelín en restaurante michelín, estoy dispuesta a asumirlo sin echarte nunca en cara mi sacrificio como madre. Todo sea por tu bienestar emocional, pues tu padre y yo nos prometimos cuando naciste que serías lo primero en nuestras vidas.
Dile a papá que en la memoria del robot de cocina tengo metidas muchas recetas para que os hagáis la comida mientras yo no esté.
Explícaselo bien todo y estate tú atenta también, que siempre se lía. No es la primera vez que se le pegan los espaguetis a la putanesca y luego huele la casa varios días como a cuerno quemado.