488. NUEVA NOTIFICACIÓN
Ana María Álvarez Fernández | Namari

Nueva notificación: D1Ø$ (@diosito) quiere seguirte.
Ahora D1Ø$ te sigue.
D1Ø$ te ha enviado un mensaje directo.
– Hola, Ana.
– ¿Nos conocemos? ¿O es por mi foto de perfil? La de la foto no soy yo.
– Has hallado gracia ante mí.
– Ok, bueno. Ya hablamos en otro momento…
– Espera. Te necesito.
– Hala, chao.
Has bloqueado a D1Ø$.
«Menudo imán tienes para los pirados…»
D1Ø$ te ha enviado un mensaje directo.
– Hola, Ana.
– ¿Eres un hacker o algo?
– Soy Dios.
– Esto no tiene ninguna gracia.
– Ana, no tengo todo el tiempo del mundo…
– Hombre, justo eso…
– ¿Qué puedo hacer para que me creas? ¿Enciendo las luces de tu casa?
– Para eso ya tengo a Alexa… Además, no creo en Dios.
– Uy que no…
– ¿Y tú qué sabes?
– Y dale, que soy Dios…
– ¿Ah, sí? ¿Cuándo fue la última vez que fui a verte a misa?
– Hace dos años y medio, en el funeral de tu abuela.
«No puede ser…»
– ¿La última vez que recé?
– Ni me acuerdo.
«A que va a ser Dios de verdad…»
– ¿El Gordo de Navidad?
– Déjame convencerte. Te llamas Ana, como tu abuela y tu madre. Crees en el más allá. Y existe, pero no te puedo contar cómo es. Consideras que la Iglesia es una organización fallida. No te preocupes, a mí también me pasa. Y ahí es donde entras tú.
– ¿Qué?
– Quiero arreglar la Iglesia.
– ¿Por qué los hombres siempre recurrís a las mujeres para arreglar lo que habéis estropeado?
– Ana, vas a ser la nueva madre de Dios.
– ¿Yo?
– Eres una mujer actual, tienes fe y eres valiente. Recuerdo cómo defendiste a tu compañera Rocío de esos cabrones de vuestra clase.
– ¿Y no podías haberles mandado un rayo?
– Ese es otro dios…
– Pues mola más que tú. ¿Y qué plan tienes?
– Concebirás al nuevo Mesías.
– Eso ya salió mal…
– Esta vez será distinto. Confío en ti.
– Pero si no tengo novio…
– Ya estamos otra vez con las mismas pegas…
– Bueno, tengo un crush…
– Quien quiera seguirme que cargue con su crush.
– Uf, por el humor de Dios… En serio, ¿cómo sucederá?
– Eso es cosa del Espíritu Santo. Sucederá.
– Pero, ¿cómo lo sabré? ¿Recibiré un whatsapp?
[Ana deja de escribir unos minutos]
– Buf, qué ganas de vomitar.
– Pues ya estaría…
– ¿Cómo? ¿Ya?
– En tu corazón ya me habías dicho que sí.
– ¡Serás…! Me siento…, no sé, violada.
– Eso es más propio del de los rayos.
– ¿Y qué le digo a mi familia?
– ¿Tu crush…?
– No jodas.
– Serás madre soltera. No es raro hoy.
– ¿Me ayudarás?
– No hace falta, la sanidad pública funciona muy bien.
– Se nota que hace tiempo que no vienes por aquí abajo…
– Confía en la Providencia.
– Más me vale. Ya me dirás a quién voy a reclamar…
– Y tienes a la Virgen. Ella pasó por lo mismo.
– Oye, y del Niño Jesús… ¿qué soy? ¿Su madrastra?
– Ana, deja de hacer preguntas. Y respira. Que viene otra arcada.