899. OJOS DE MOSCA
YOLANDA ANDRÉS GÓMEZ | Soniyo

La mosca se coló en la habitación la mañana de los incendios de Primrose Hill. Revoloteó por las estancias, picoteó un Christmas pudding que se enfriaba sobre una encimera y desde allí las vio. Se frotó las manos para sacudirse las micro migas y fue acercándose para contemplar las manzanas que colgaban del árbol del salón. Tras observarlas detenidamente las palpó, las cató y defecó sobre una de ellas. Al rato se posó en un interruptor de la luz y las manzanas se iluminaron. Los ojos de la mosca multiplicaron las lucecitas de colores. Mosconeó con insistencia hasta que el chispazo la cegó.
Ya no se divertía y el humo estaba ennegreciendo sus alas. Decidió seguir buscando otro hogar donde celebrar la Navidad.