1146. ORINISMO
Jaume Escursell Olaya | Ono

La fortuna se le mostró esquiva aquella tarde. Sus amigos del club de pádel le habían confiado mil euros para comprar lotería de Navidad y los dilapidó en el bingo. Aún le quedaba un billete de cinco y qué mejor consuelo que comprar una botella de vino tinto en el súper de la esquina. Eso no le iba a devolver el dinero, pero podía tener la virtud de hacerle olvidar tan ruinosa inversión.
Agarrándose de farola en farola, a duras penas pudo llegar hasta un local con las puertas abiertas de par en par, en cuya fachada figuraba un letrero: “Sala de arte”. En la entrada, un cartel informaba: “ONIRISMO Exposición fotográfica conceptual de Máximo Torquemada”. Y debajo, “Entrada libre”. Los bancos de la sala le invitaron a entrar, ante la imposibilidad de llegar en posición vertical a su casa. Antes de hacerlo, paseó su turbia mirada por las fotos de tamaño considerable que colgaban de las paredes.
En frente, un pene orinando sobre una gran bola del mundo. Título: “Cambio climático”. 500 euros. A su lado, la silueta de un hombre evacuando sobre una maqueta del Pentágono. “Abono orgánico”, 500 euros.. En la otra pared, la foto de unas manos accionando el miembro viril, que se descargaba sobre un billete de 100 euros extendido en el suelo. “Deseo incontrolado” 500 euros. Ya no pudo más y cayó rendido sobre uno de los bancos.
No tardó mucho en aproximarse el vigilante de seguridad para advertirle discretamente:
–Señor, no puede estar aquí, tendrá que salir.
–Peeero, ahí pone “entrada libre”, ¡hic!
–En su estado no puede permanecer aquí, repito. ¡Salga, por favor!
–Peeero, a mí me interesa el arte, todo esto es muy interesante, ¡hic! ¿Es usted el autor ¡hic! de estas fotos?
–El autor de las fotos, no. Pero sí seré el autor de la paliza que va a recibir si no se va.
–No es usted muy amable ¡hic! Si cree que con este carácter va a vender usted muchos cuadros ¡hic! Va usted muy equivocado.
–Bien, voy a intentar ser comprensivo. Si de verdad le interesa, aquí tiene un catálogo de la exposición. ¡Y ahora se larga o lo echo a patadas a la puta calle!
El hombre consideró que esta era una razón harto convincente para irse y, desapareció dando tumbos entre las sombras de la noche.
Al cabo de unos días y, sin que nadie supiera dar una explicación, apareció una foto tamaño postal en blanco y negro colgada en una de las paredes.
Sin embargo, lo más sorprendente fue que, cuando al caer la noche apareció Máximo Torquemada para saber cómo iba la venta de sus obras, averiguó que, la única foto vendida hasta el momento era la pequeña intrusa tamaño postal, comprada por un coleccionista, que representaba a un hombre con una botella de vino tinto en las manos, orinando encima del catálogo de la exposición. Título: “Micción conceptual”, 1000 euros. Y, en rojo, la palabra “Adquirido”.